En Hersham, Surrey, Pixie-Rae Price lleva cuarenta años cargando una infancia que aprendió a leer en clave de música: cuando sonaba 'Fernando' de ABBA, el peligro era inminente. Su historia revela cómo la violencia doméstica puede ocultarse detrás de una fachada de normalidad, y cómo el trauma no termina con el abuso sino que se prolonga, se transforma y exige ser nombrado incluso cuando quien lo causó ya no está. El duelo por una madre que también fue agresora es uno de los dolores más difíciles de sostener, porque no cabe en ninguna categoría sencilla.
El traumático relato de una mujer abusada por su madre: cómo una canción de ABBA se convirtió en señal de violencia
Pixie-Rae Price sufrió abuso físico y emocional durante su infancia, desarrollando problemas con la alimentación y consumo de alcohol en la adolescencia.