En la orilla de Ceuta, la playa de El Trampolín ha dejado de ser un lugar de ocio para convertirse en el espejo incómodo de una crisis migratoria sin respuesta articulada. Decenas de personas en situación de extrema vulnerabilidad habitan allí cada noche, entre economías informales y ausencia de servicios básicos, mientras las autoridades repiten gestos de limpieza que no alcanzan a tocar el fondo del problema. Lo que ocurre en esa arena no es un accidente local, sino la manifestación visible de tensiones que atraviesan la capacidad del Estado, la dignidad humana y los límites de Europa.
El Trampolín: últimas noches en la playa de la vergüenza y preguntas sin respuesta
Inmigrantes en situación vulnerable viven en condiciones precarias en la playa, expuestos a inseguridad, tráfico de drogas y falta de servicios básicos.