En el cruce entre la genética y el tiempo, investigadores del Instituto Sant Pau han hallado una manera de escuchar al cerebro antes de que hable en síntomas: el test PSMD detecta en personas con síndrome de Down alteraciones microscópicas de Alzheimer a los 38 años, una década y media antes de que la enfermedad se manifieste clínicamente. Este hallazgo no es solo técnico; es una invitación a repensar cuándo comienza realmente una enfermedad y quiénes merecen ser escuchados antes de que el daño sea irreversible.