En pleno invierno, doce comunidades españolas despiertan bajo el peso de un temporal que recuerda a la naturaleza su capacidad de detener el ritmo humano. Desde el sábado, la nieve cubre las cumbres cantábricas y pirenaicas con una intensidad que ha obligado a Asturias y Castilla y León a mantener el nivel de alerta máximo, mientras miles de personas intentan regresar a casa en medio de carreteras comprometidas y temperaturas que apenas superan el umbral del frío extremo. El temporal, que no cederá hasta el martes, plantea una pregunta antigua: cómo convivir con la fuerza de lo que no podemos
El temporal invernal mantiene alerta roja en Asturias y Castilla y León por nieve
Doce comunidades bajo alerta, dos en rojo máximo
¿Por qué es tan grave que Asturias y Castilla y León tengan aviso rojo mientras otras comunidades tienen amarillo?
El aviso rojo es el máximo nivel. Significa que las nevadas van a ser copiosas y van a complicar seriamente los desplazamientos. En esas dos regiones el temporal es más intenso que en el resto.
Pero ¿qué diferencia exactamente un aviso rojo de uno naranja? ¿Es una cuestión de cantidad de nieve o de impacto esperado?
Es una combinación. La cantidad de nieve prevista, la cota a la que cae, la velocidad del viento, todo junto. En Asturias y Castilla y León convergían todas esas condiciones de forma más severa.
¿Y el Ebro? ¿Qué significa que alcance mil metros cúbicos por segundo?
Es mucha agua. Tanto que el servicio de emergencias de La Rioja activó la fase de preemergencia del plan de inundaciones. Es decir, están preparándose para posibles desbordamientos.
Pero ¿ha habido ya inundaciones o solo se prevén? Porque el texto dice que activaron la preemergencia, no la emergencia.
Solo se prevén. Aún no hay inundaciones confirmadas. Es una medida preventiva.
¿Cuándo mejora el tiempo?
A partir del jueves es posible que suban las temperaturas, pero el frío seguirá. Las heladas nocturnas continuarán al menos hasta el fin de semana.
¿Y eso es normal para diciembre o es inusualmente severo?
Es el primer temporal invernal serio de la temporada. Comenzó el sábado. No es extraordinario para esta época, pero sí es lo suficientemente grave como para justificar avisos rojos en dos comunidades.
El Pulso
- Doce comunidades autónomas permanecen bajo alerta meteorológica, con avisos rojos activos en Asturias y Castilla y León por nevadas de gran intensidad.
- La operación retorno del puente de diciembre coincide con el peor momento del temporal, atrapando a miles de viajeros en carreteras y vías de tren bajo condiciones peligrosas.
- Una masa de aire ártico combinada con una borrasca mediterránea genera un escenario doble: nevadas copiosas en el norte y chubascos intensos en el Mediterráneo y Baleares.
- El río Ebro se acerca a su nivel máximo previsto para el martes, con cerca de mil metros cúbicos por segundo a su paso por Logroño, lo que ha activado la preemergencia por inundaciones en La Rioja.
- A partir del martes el temporal amainará, pero el frío intenso y las heladas nocturnas en el interior del país se prolongarán al menos hasta el fin de semana.
En pleno invierno, doce comunidades españolas despiertan bajo el peso de un temporal que recuerda a la naturaleza su capacidad de detener el ritmo humano. Desde el sábado, la nieve cubre las cumbres cantábricas y pirenaicas con una intensidad que ha obligado a Asturias y Castilla y León a mantener el nivel de alerta máximo, mientras miles de personas intentan regresar a casa en medio de carreteras comprometidas y temperaturas que apenas superan el umbral del frío extremo. El temporal, que no cederá hasta el martes, plantea una pregunta antigua: cómo convivir con la fuerza de lo que no podemos controlar.
El lunes amaneció con el temporal invernal en su punto más álgido. Doce comunidades autónomas —entre ellas Aragón, Asturias, Cantabria, Castilla y León, Cataluña y el País Vasco— permanecían bajo algún tipo de alerta meteorológica. Los avisos más graves, de nivel rojo, se concentraban en Asturias y Castilla y León, donde la nieve caía con fuerza sobre la cordillera cantábrica. Otras comunidades que el domingo habían estado bajo ese mismo nivel máximo, como Aragón, Cataluña y Navarra, habían visto retiradas sus alertas rojas, aunque seguían vigiladas.
Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología, explicó que la jornada estaría marcada por una masa de aire extraordinariamente frío que, al combinarse con una borrasca mediterránea, provocaría precipitaciones intensas en buena parte del país. La cota de nieve, inicialmente en torno a los setecientos metros, subiría a lo largo del día hasta rondar los mil. Ciudades como Burgos, Pamplona, Segovia y Soria no superarían los cinco grados; Madrid se quedaría en torno a los nueve. Solo el sureste mediterráneo escaparía al frío más extremo.
El temporal golpeaba además en el peor momento para la movilidad. Aunque el puente de diciembre había concluido el domingo para la mayoría, varias comunidades —Andalucía, Aragón, Asturias, Castilla y León, Extremadura y Murcia— mantenían el festivo del lunes por el traslado de la Inmaculada, lo que dejaba a miles de personas en movimiento bajo condiciones adversas en carreteras y ferrocarriles.
Más allá del lunes, el panorama seguía siendo exigente. El martes, el Ebro alcanzaría su nivel máximo a su paso por Logroño, con cerca de mil metros cúbicos por segundo, lo que llevó a SOS Rioja a activar la fase de preemergencia del plan de inundaciones. Las heladas nocturnas se extenderían por amplias zonas del interior durante el resto de la semana, con temperaturas que en puntos de la meseta podrían caer por debajo de los cuatro grados bajo cero. Una posible subida de temperaturas no se vislumbraba hasta el jueves, y aun así el frío nocturno persistiría, al menos en el norte y el centro peninsular, hasta el fin de semana.
El lunes amaneció con el temporal invernal aún en su apogeo, manteniendo en vilo a buena parte del país. Doce comunidades autónomas permanecían bajo algún tipo de alerta meteorológica: Aragón, Asturias, Baleares, Cantabria, Castilla y León, Cataluña, Galicia, Murcia, Navarra, País Vasco, La Rioja y Comunitat Valenciana. El primer temporal serio de la temporada había llegado el sábado y no soltaría su presa hasta el martes. Los avisos más graves eran los de nivel rojo, reservados para Asturias y Castilla y León, donde las nevadas caían con intensidad. Otras tres comunidades que habían estado bajo ese máximo nivel de alerta el domingo —Aragón, Cataluña y Navarra— ya habían visto retirados sus avisos rojos, aunque permanecían bajo vigilancia con alertas naranja o amarilla. El resto del país se distribuía entre avisos de segundo nivel por mala mar en Cataluña y alertas amarillas por nieve, lluvia, viento o condiciones marítimas adversas en el resto.
Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología, explicaba que el lunes seguiría la presencia de una masa de aire extraordinariamente frío que, combinada con el acercamiento de una borrasca mediterránea, generaría precipitaciones intensas. En Baleares caería lluvia con chubascos localmente fuertes y nieve por encima de los mil metros. La mitad norte peninsular también recibiría lluvia, especialmente abundante en las comunidades cantábricas. Las nevadas serían copiosas en la cordillera cantábrica y los Pirineos, con una cota inicial alrededor de los setecientos metros que iría subiendo a lo largo del día hasta rondar los mil metros. En puntos de la costa catalana no se descartaban chubascos intensos.
El viento seguiría soplando con fuerza durante la mañana, aunque comenzaría a amainar a partir del mediodía. Las temperaturas continuarían su caída. Del Campo desgranaba las cifras: ciudades como Burgos, Pamplona, Segovia y Soria no superarían los cinco grados; Madrid se quedaría en torno a los nueve; solo en el sureste, en ciudades como Alicante o Murcia, se rozarían los dieciocho grados. Era un ambiente hostil para cualquier desplazamiento.
Esta combinación de nieve, lluvia y viento complicaba seriamente los movimientos por carretera y ferrocarril precisamente cuando más tráfico había. Aunque el puente de diciembre había terminado el domingo para la mayoría de las comunidades, la operación retorno seguía abierta en las carreteras. Andalucía, Aragón, Asturias, Castilla y León, Extremadura y Murcia tenían festivo el lunes al haber trasladado la celebración de la Inmaculada desde el domingo, lo que mantenía a miles de personas en movimiento bajo condiciones meteorológicas adversas.
Más allá del lunes, Del Campo anticipaba que a partir del martes las lluvias y chubascos más abundantes se concentrarían en el extremo norte de la Península, el área mediterránea y Baleares, mientras que el resto del país disfrutaría de un tiempo más tranquilo pero bajo el dominio del frío intenso. Las temperaturas seguirían bajando y se producirían heladas nocturnas en amplias zonas del interior. El martes mismo, los cielos nubosos persistirían en el extremo norte con lluvias y nevadas a partir de los quinientos a mil metros de altitud, aunque menos importantes que en los días previos. En la costa catalana y Baleares podrían ocurrir chubascos intensos con tormenta.
El impacto de toda esta agua en forma de nieve y lluvia se dejaba sentir en los ríos de la mitad norte. El servicio de emergencias SOS Rioja había activado la fase de preemergencia del plan de inundaciones ante la previsión de que el Ebro alcanzara su nivel máximo el martes con cerca de mil metros cúbicos por segundo a su paso por Logroño, según datos de la Confederación Hidrográfica del Ebro. En los páramos de la zona centro las temperaturas podrían bajar de menos cuatro grados, y también serían fuertes las heladas en los Pirineos. El miércoles, con un solo aviso activo por frío en Aragón, Teruel podría llegar a menos tres grados, mientras que los valores diurnos se mantendrían por debajo de los diez grados en buena parte del interior y entre quince y diecisiete en el Mediterráneo. A partir del jueves era posible que comenzara una subida de temperaturas, aunque el frío y las heladas nocturnas persistirían, quizás restringidas al norte peninsular y puntos del centro para el fin de semana.
Citas Notables
A partir del martes seguirá el ambiente frío, con las mayores probabilidades de precipitación en el extremo norte, área mediterránea y Baleares— Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología