El temporal invernal alcanza su pico con alerta roja en Cataluña por lluvia torrencial

Se han registrado chubascos torrenciales y granizadas en zonas de Cataluña y Alicante, con restricciones de tráfico en carreteras por acumulación de nieve.
El lunes fue el día más lluvioso de noviembre en cien años
Tortosa acumuló 195 litros de lluvia en 24 horas, superando todos los registros desde 1920.
Mark

¿Por qué Cataluña recibió específicamente la alerta roja mientras otras regiones solo tenían naranja o amarillo?

Mimi

La alerta roja se debe a que el litoral sur de Tarragona fue el punto donde la dana concentró toda su energía. Esos 180 litros en 12 horas no son números aleatorios; es donde el flujo de aire húmedo del Mediterráneo chocó más directamente con la depresión en altura.

Luke

Pero hay que notar que la dana fue el motor principal, no la borrasca superficial. La borrasca en el Mediterráneo fue de "poca entidad" y ni siquiera recibió nombre. Eso significa que la mayoría de los avisos se debían realmente a la estructura en altura, no a lo que veías en un mapa de presión tradicional.

Mark

¿Qué tan excepcionales fueron esos registros de lluvia en Tortosa?

Mimi

Tortosa batió el récord de día más lluvioso de noviembre desde 1920. Eso son más de cien años de datos. No es solo un mal día; es un evento que ocurre raramente.

Luke

Aunque hay que ser precisos: fue el día más lluvioso de noviembre en esa estación específica. No sabemos si fue el más lluvioso de noviembre en toda la región de Tarragona, o si otros lugares cercanos tuvieron registros similares o mayores.

Mark

¿Cuál era el riesgo real para la gente en la calle?

Mimi

El martes se esperaba que fuera el día más adverso. Lluvia torrencial, tormentas, granizo, viento de 80 kilómetros por hora, olas de cuatro a cinco metros. En las carreteras, 550 kilómetros tenían restricciones por nieve acumulada. Las temperaturas bajaban a -12 en Sierra Nevada.

Luke

Pero el texto no especifica si hubo evacuaciones, heridos, o daños confirmados. Sabemos que las condiciones eran severas y que se esperaba lo peor el martes, pero no tenemos un recuento de lo que realmente sucedió ese día.

Mark

¿Cuándo terminaría todo esto?

Mimi

La borrasca se alejaría el jueves hacia el este, pero llegaría otra por el norte. El frío se mantendría hasta finales de semana. No era un evento de 24 horas; era un sistema que se extendería varios días.

Luke

El pronóstico para el fin de semana menciona que "parece probable" que llegue un frente frío con lluvias y nevadas abundantes. Esa palabra, "probable", es importante. No era certeza; era una proyección meteorológica con cierto margen de incertidumbre.

  • Una dana atrapó aire frío en las capas altas de la troposfera y lo convirtió en motor de un temporal que golpeó simultáneamente con lluvia torrencial, nieve, granizo y viento a lo largo de toda la Península.
  • Tortosa registró 195 litros por metro cuadrado en un solo día, el noviembre más lluvioso desde que existen registros en esa estación, mientras Elche e Iquique recibían granizo de gran intensidad.
  • Dieciocho provincias de diez comunidades activaron avisos por nieve, con cerca de 550 kilómetros de carreteras bloqueadas y temperaturas que se desplomaron hasta -12 grados en Sierra Nevada.
  • Los meteorólogos señalaron el martes como el día más peligroso del episodio, con lluvias persistentes previstas en el arco mediterráneo, nevadas en cordilleras y hasta 22 capitales por debajo de los 10 grados.
  • La borrasca comenzaría a alejarse el jueves hacia el este, pero un nuevo frente frío procedente del norte amenazaba con prolongar el invierno hasta el fin de semana sin ofrecer alivio real.

En el corazón del otoño tardío, una dana de gran potencia descendió sobre la Península Ibérica recordando a sus habitantes la vieja alianza entre el Mediterráneo y el invierno. Cataluña, en particular el litoral sur de Tarragona, soportó lluvias que no se habían visto desde 1920, mientras la nieve cerraba carreteras y el frío mordía desde las cumbres hasta las llanuras. El temporal, lejos de ser un episodio aislado, se extendía como un aviso de la estación: la naturaleza no negocia treguas, solo las concede.

El martes fue el momento más duro de un temporal invernal que había comenzado a fraguarse el lunes. Cataluña alcanzó el nivel máximo de alerta —rojo— ante lluvias torrenciales de hasta 180 litros por metro cuadrado en doce horas sobre el litoral sur de Tarragona, a las que se sumaban avisos por tormentas, nevadas, vientos de 80 kilómetros por hora y olas de cuatro a cinco metros.

El responsable de tanta intensidad era una dana, una depresión aislada en los niveles altos de la troposfera que aspiraba aire húmedo del Mediterráneo y lo transformaba en precipitaciones extremas. En superficie, una borrasca fría de escasa entidad completaba el cuadro sin llegar a recibir nombre propio, pues era la dana quien llevaba las riendas del fenómeno.

Los efectos se repartieron por toda la Península. Dieciocho provincias de diez comunidades activaron avisos por nieve; Aragón, Castilla y León y La Rioja en naranja, y varias comunidades más en amarillo. La cota de nieve bajó hasta los 800 metros en la meseta norte, permitiendo que nevara en Ávila y Segovia, mientras cerca de 550 kilómetros de carreteras quedaban con restricciones. En Sierra Nevada el termómetro marcó -12 grados.

En el litoral mediterráneo, las cifras resultaron históricas. Tortosa acumuló 195 litros por metro cuadrado a lo largo del lunes, convirtiéndolo en el día más lluvioso de noviembre desde 1920. Otras localidades de Tarragona superaron los 85 litros, y en Alicante el agua cayó en forma de granizo intenso sobre Elche y la capital.

Los expertos anticipaban que el martes sería aún más adverso, con lluvias fuertes y persistentes en el sur de Cataluña, el norte de Castellón y el resto del arco mediterráneo, y nevadas desde los 700 metros en las principales cordilleras. El jueves la borrasca se desplazaría al este, pero un nuevo frente frío llegaría por el norte, manteniendo el ambiente invernal y las heladas en zonas de montaña hasta el fin de semana.

El martes de la semana pasada fue el día más crudo del temporal invernal que había comenzado el lunes. En Cataluña, la situación alcanzó su punto crítico con una alerta roja —el nivel máximo del sistema de Meteoalerta de la Agencia Estatal de Meteorología— desencadenada por lluvias torrenciales que llegaron a 180 litros por metro cuadrado en apenas 12 horas sobre el litoral sur de Tarragona. La comunidad autónoma enfrentaba además avisos de nivel naranja por tormentas y nevadas, alertas amarillas por ráfagas de viento de hasta 80 kilómetros por hora, y advertencias sobre olas de cuatro a cinco metros de altura.

El fenómeno meteorológico responsable de esta intensidad era una dana —una depresión aislada en niveles altos de la troposfera— que generaba un aire frío en su interior y una circulación de vientos que alimentaba la formación de nubes densas. Ese flujo de aire húmedo procedente del Mediterráneo potenciaba tanto las nevadas como las precipitaciones extremas. En la superficie, una borrasca fría de poca entidad había aparecido sobre el Mediterráneo, aunque no había recibido nombre ni generado avisos significativos, ya que la dana era el motor principal de la tormenta.

Los efectos se desplegaban a lo largo de toda la Península. Dieciocho provincias de diez comunidades autónomas tenían avisos por nieve. Además de Cataluña, Aragón, Castilla y León y La Rioja estaban en nivel naranja; Asturias, Cantabria, la sierra madrileña, Navarra y la Comunidad Valenciana en amarillo. La cota de nieve había ido bajando durante las últimas 24 horas, situándose la noche del lunes en 800 metros en la meseta norte, lo que permitió que nevara en Ávila y Segovia. Sobre las cuatro de la tarde, cerca de 550 kilómetros de carreteras en siete provincias —principalmente en la red secundaria de la mitad norte peninsular— tenían restricciones por acumulación de nieve en la calzada. Las temperaturas también se desplomaban: en Sierra Nevada se registraron -12 grados, mientras que en La Cobatilla, en Salamanca, bajaron a -7.

En el litoral mediterráneo, los chubascos torrenciales dejaban cifras extraordinarias. Tortosa, en Tarragona, recibió 67 litros por metro cuadrado en una sola hora, acumulando 125 litros entre la medianoche y las ocho de la mañana. A las cuatro de la tarde, el total en esa localidad alcanzaba 195 litros, lo que convertía al lunes en el día más lluvioso de noviembre desde que se tienen registros en esa estación, es decir, desde 1920. Otras localidades de Tarragona como Horta de Sant Joan y Rasquera recogieron 96 y 85 litros respectivamente. En Alicante, la lluvia se presentó en forma de granizo de gran intensidad en Elche y la capital provincial.

Los expertos advertían que el martes sería probablemente el día más adverso de todo el episodio invernal. Se esperaban más lluvias, potencialmente muy fuertes y persistentes, acompañadas de tormentas en el sur de Cataluña y norte de Castellón. Precipitaciones intensas y persistentes también afectarían al resto de la Comunidad Valenciana, Cataluña, la cuenca del Ebro y Baleares. Las nevadas copiosas llegarían a partir de los 700 a 900 metros en la cordillera Cantábrica, los sistemas central e Ibérico y los Pirineos, con acumulaciones más débiles en las zonas llanas de ambas mesetas, especialmente en provincias como Salamanca, Ávila, Guadalajara, Soria, Segovia, Cuenca, Teruel y Zaragoza. Hasta 22 capitales de provincia estarían por debajo de los 10 grados, con Ávila en 3 grados, Segovia en 4, y Burgos y Soria en 5.

El miércoles continuarían las precipitaciones abundantes en el Cantábrico y el este de Cataluña, donde podrían ser fuertes y persistentes. La lluvia seguiría en Baleares y la nieve copiosa en la cordillera Cantábrica, el sistema central y los Pirineos, aunque a cotas más altas, por encima de los 1.000 a 1.400 metros. El jueves, la borrasca se desplazaría hacia el este, aunque se esperaba la llegada de otro frente frío por el norte de la Península. Lluvias intensas y persistentes afectarían al Cantábrico y por la mañana a Cataluña, Baleares y Melilla, con la posibilidad de que lloviera en algún momento en cualquier punto de la Península. El frío se mantendría hasta finales de semana, con heladas intensas en zonas de montaña y un ambiente general de temperaturas bajas para la época del año.

El aire frío en su seno, y la circulación de vientos que se genera a su alrededor, favorecen la formación de nubosidad, que da lugar a nevadas y precipitaciones intensas, alimentadas por el flujo de aire húmedo del Mediterráneo
— Portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet)
El martes será probablemente el día más adverso dentro de esta situación invernal
— Experto meteorológico de Aemet
Quieres la nota completa? Lee el original en El País ↗
Contáctanos FAQ