En los grandes centros financieros y en las redacciones españolas, una pregunta antigua regresa con nueva urgencia: ¿estamos ante otra burbuja especulativa? Esta vez, el objeto de la fe colectiva es la inteligencia artificial generativa, una tecnología que promete transformar la economía pero cuya rentabilidad real permanece esquiva. Como en ciclos anteriores —el punto com, el ladrillo— el mercado parece estar comprando una visión del futuro en lugar de una realidad presente, y los números involucrados son lo suficientemente grandes como para que las consecuencias de un error de cálculo trasci