A los 87 años, Maricarmen Abascal enfrenta el desahucio de la vivienda que habitó durante décadas, no por deuda ni conflicto, sino porque un fondo de inversión adquirió su hogar y decidió prescindir de ella. Su caso, ocurrido en España en el otoño de 2026, no es una excepción sino el rostro humano de una transformación estructural del mercado inmobiliario, donde la lógica del capital ha encontrado pocos obstáculos legales para desplazar a los más vulnerables. En la tensión entre la vivienda como mercancía y la vivienda como derecho, Abascal representa a quienes quedan atrapados en ese espacio
El símbolo de un derecho roto: Maricarmen Abascal a los 87 años
Mujer de 87 años desahuciada de su vivienda por un fondo de inversión, enfrentando inseguridad habitacional en edad avanzada.