Histórico, VLLC: el grito de Milei después de 14 horas
En la madrugada porteña, mientras las fuerzas de seguridad contenían a manifestantes en las calles del centro, el Senado argentino dio su primer gran aval a la reforma laboral de Javier Milei: 42 votos a favor, 30 en contra, tras catorce horas de debate. La medida toca una de las fibras más sensibles de la identidad argentina —la cultura sindical y los derechos obreros— y abre un proceso legislativo que aún deberá atravesar la votación capítulo por capítulo y la Cámara de Diputados. Lo que ocurrió esa noche no fue solo una votación, sino el reflejo de un país que negocia, en simultáneo, su pasado y su futuro.
- Tras 14 horas de sesión extraordinaria, el Senado aprobó con 42 votos una reforma que sacude los cimientos del derecho laboral argentino, históricamente ligado a la identidad sindical del país.
- Mientras los senadores votaban, manifestantes y fuerzas de seguridad se enfrentaban en el centro de Buenos Aires, convirtiendo la jornada legislativa en una imagen de fractura social.
- La coalición que hizo posible el quórum —UCR, PRO y bloques federales de gobernadores— fue el resultado de negociaciones que se extendieron hasta el último momento, con modificaciones al texto acordadas sobre la marcha.
- El proceso está lejos de concluir: los 26 capítulos del proyecto deben votarse uno a uno en el Senado antes de pasar a Diputados, donde nuevas negociaciones esperan.
- El Gobierno corre contra el reloj: quiere que la reforma sea ley antes del 1 de marzo, cuando Milei abrirá el período ordinario del Congreso con la ley ya promulgada como bandera.
En la madrugada del jueves, el Senado argentino cerró más de catorce horas de debate con una votación que el presidente Milei celebró de inmediato en la red social X: 42 a favor, 30 en contra. La reforma laboral, uno de los proyectos centrales de su gobierno, superó su primer gran obstáculo legislativo. Karina Milei y el jefe de Gabinete Manuel Adorni presenciaron el momento desde un palco del recinto, señal inequívoca del peso simbólico que el Ejecutivo le otorgaba al resultado.
Afuera, la ciudad contaba otra historia. Manifestantes que rechazaban la reforma se concentraron en el centro de Buenos Aires y protagonizaron enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. La simultaneidad entre el conflicto callejero y la votación legislativa subrayó cuán profundas son las divisiones que genera una ley que toca la médula de la identidad obrera argentina: un país con alta sindicalización y una historia laboral tejida en su cultura política.
La aprobación fue posible gracias a una coalición amplia. La Unión Cívica Radical, el PRO de Mauricio Macri y bloques federales vinculados a gobernadores provinciales aportaron los votos necesarios para alcanzar el quórum. Las negociaciones fueron intensas y las modificaciones al texto se acordaron hasta el último momento, pero finalmente los aliados sostuvieron la votación. Este resultado es también el fruto del desempeño electoral de octubre pasado, cuando La Libertad Avanza amplió significativamente su representación en el Congreso.
Sin embargo, el camino legislativo continúa. El Senado deberá votar cada uno de los 26 capítulos del proyecto de forma individual, un proceso que podría introducir cambios al texto. Luego vendrá la Cámara de Diputados, con sus propias negociaciones. El Gobierno tiene fecha límite: quiere que la reforma sea ley antes del 1 de marzo, cuando Milei abrirá el período ordinario del Congreso. La sesión extraordinaria de esa madrugada fue solo el primer paso de una carrera que aún no ha terminado.
En la madrugada del jueves, después de más de catorce horas de debate continuo, el Senado argentino votó a favor de la reforma laboral propuesta por el presidente Javier Milei. La votación fue 42 a favor, 30 en contra, sin abstenciones. Afuera del recinto, en el centro de Buenos Aires, las fuerzas de seguridad se enfrentaron con manifestantes que se oponían a la medida, en una jornada que combinó la tensión legislativa con el conflicto callejero.
La reforma representa un cambio radical en las condiciones de trabajo en Argentina, un país donde la sindicalización es profunda y la historia obrera está tejida en la identidad política nacional. Milei, quien llegó a la presidencia con una plataforma libertaria, ha hecho de esta ley uno de sus proyectos centrales. Karina Milei, hermana del presidente y secretaria general de Presidencia, y Manuel Adorni, jefe de Gabinete, presenciaron la votación desde un palco del Senado, señalando la importancia que el Gobierno otorga al resultado. Minutos después de aprobado el proyecto, Milei publicó en la red social X: "Histórico, VLLC" (viva la libertad carajo).
La aprobación en el Senado es apenas el primer paso de un proceso legislativo que aún tiene varios obstáculos por delante. Los senadores deberán realizar una votación particular en la que examinarán y votarán cada uno de los 26 capítulos que componen el proyecto. Este proceso podría introducir modificaciones al texto original. Una vez completada esta etapa, la reforma pasará a la Cámara Baja, donde enfrentará nuevas negociaciones y potenciales cambios.
El Gobierno tiene un cronograma apretado. Busca que la ley haya superado todos los trámites legislativos antes del 1 de marzo, cuando comienza el período ordinario del Congreso. Ese día, Milei ofrecerá un discurso a la nación, y el Ejecutivo quiere que la reforma laboral sea ya ley para entonces. Por eso las votaciones se están llevando a cabo en sesiones extraordinarias, fuera del calendario legislativo normal.
La coalición que permitió la aprobación en el Senado fue amplia. La Unión Cívica Radical, partido de centro-derecha, la Propuesta Republicana liderada por el expresidente Mauricio Macri, y diversos bloques federales de gobernadores provinciales respaldaron la medida. Estos aliados fueron cruciales: 38 senadores habilitaron el quórum necesario para que la sesión pudiera celebrarse. Las negociaciones con los gobernadores provinciales fueron intensas, con modificaciones del texto acordadas hasta el último momento, pero finalmente sus representantes parlamentarios votaron a favor.
Esta aprobación marca el primer logro legislativo importante de La Libertad Avanza en 2026, el partido de Milei. El resultado responde al desempeño electoral de octubre pasado, cuando la formación ultraderechista aumentó significativamente su representación en ambas cámaras del Congreso. Esa victoria electoral le dio al Gobierno una base parlamentaria más sólida para impulsar su agenda.
Lo que sucedió en las calles durante la sesión refleja las divisiones profundas que genera esta reforma. Los manifestantes que se concentraron en el centro de Buenos Aires expresaban su rechazo a cambios que consideran perjudiciales para los trabajadores. Las fuerzas de seguridad respondieron con operativos que derivaron en enfrentamientos. La escena de conflicto callejero simultáneo a la votación legislativa subraya cuán polarizante es esta medida en la sociedad argentina.
Notable Quotes
Histórico, VLLC— Javier Milei, presidente de Argentina, en redes sociales tras la votación
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué una reforma laboral genera tanta resistencia en las calles si el Senado la aprobó con relativa comodidad?
Porque quiénes votan en el Senado no son quiénes trabajan en las fábricas. Argentina tiene una tradición sindical muy profunda. Los trabajadores ven esta reforma como una amenaza a derechos que tardaron décadas en conquistar.
¿Qué cambia exactamente en las condiciones de trabajo?
El proyecto tiene 26 capítulos, así que los cambios son amplios. Pero la idea general es flexibilizar el mercado laboral, reducir protecciones que hoy existen. Para Milei, eso atrae inversión. Para los sindicatos, significa precarización.
¿Por qué Milei necesitaba que esto pasara antes del 1 de marzo?
Porque quiere presentarse ante el Congreso en sesión ordinaria con la reforma ya aprobada. Es un símbolo de poder legislativo, de que su agenda avanza. Si llega al 1 de marzo sin haberla sancionado, pierde momentum.
¿Qué pasa ahora en la Cámara Baja?
Vuelve a empezar. Diputados puede modificar el texto, rechazarlo, o aprobarlo tal como viene. Milei tiene menos control allá que en el Senado. Los gobernadores provinciales podrían presionar a sus diputados para que cambien cosas.
¿Esto es el fin de la lucha obrera en Argentina?
No. Es un capítulo más en una pelea muy antigua. Argentina no se convierte en otro país de la noche a la mañana. Pero sí marca un giro: por primera vez en años, un presidente ultraderechista logra pasar una reforma laboral contra la oposición sindical organizada.