Ante la expansión sostenida de la influenza aviar de alta patogenicidad por gran parte del continente americano, El Salvador ha declarado un estado de alerta sanitaria nacional con vigencia de seis meses. La medida, publicada en el Diario Oficial por el Ministerio de Agricultura y Ganadería, reconoce que la frontera entre la amenaza regional y la vulnerabilidad local es cada vez más delgada. En un mundo donde los virus no respetan mapas, la respuesta del país apuesta por la vigilancia, la notificación obligatoria y el control fronterizo como primeras líneas de defensa.