Argentina acumula suba de 100+ puntos en riesgo país desde julio, desacoplándose completamente de otros mercados emergentes que apenas se movieron. La liquidez de bonos argentinos y contexto internacional explican solo parte del movimiento; mercado recalibra expectativas electorales y evalúa debilidad económica.
El riesgo país argentino salta a 511 puntos y se despega de mercados emergentes
El mercado está intentando calibrar mejor el riesgo electoral
¿Por qué Argentina se mueve tan diferente del resto de los mercados emergentes?
Tiene que ver con cómo el mercado ve el riesgo. Hasta hace poco, los precios de los bonos asumían que todo iba a estar bien. Ahora están reconsiderando esa apuesta.
¿Es solo política electoral, o hay algo más?
La política y la economía están entrelazadas. El Gobierno llega a 2027 con una economía que crece menos de lo esperado, salarios reales más bajos y empleo que cayó. Eso cambia cómo el mercado ve las chances electorales.
¿Qué rol juega la liquidez de los bonos argentinos?
Es como un cajero automático. Cuando los fondos globales necesitan reducir riesgos rápidamente, venden bonos argentinos primero porque es fácil hacerlo. Pero eso explica solo parte del movimiento.
¿Qué significa esto para el acceso a financiamiento internacional?
Es el objetivo central del Gobierno. Cuanto más bajo el riesgo país, más barato es endeudarse. En julio estaban cerca de poder volver a los mercados voluntariamente. Ahora esa puerta se cerró de nuevo.
¿Hay algo que pueda revertir esta tendencia?
Los analistas no ven catalizadores claros en el corto plazo. Necesitarían ver mejora económica real o claridad política, y ambas cosas están lejos de ser evidentes.
The Pulse
- Riesgo país argentino saltó de 403 a 511 puntos entre julio y agosto (108 puntos de aumento)
- Mercados emergentes regionales apenas subieron 5 puntos en el mismo período
- Salarios formales reales están 7% por debajo del primer semestre de 2023
- Empleo formal cayó 3,5% frente al cuarto trimestre de 2023
- Elecciones presidenciales previstas para 2027
Argentina acumula suba de 100+ puntos en riesgo país desde julio, desacoplándose completamente de otros mercados emergentes que apenas se movieron. La liquidez de bonos argentinos y contexto internacional explican solo parte del movimiento; mercado recalibra expectativas electorales y evalúa debilidad económica.
El riesgo país argentino saltó a 511 puntos, acumulando una suba de 108 puntos desde julio, mientras que sus pares emergentes prácticamente no se movieron. Analistas atribuyen el deterioro a factores técnicos, recalibración del riesgo político electoral y debilidad económica.
El martes pasado, el indicador que mide cuánto más caro le cuesta a la Argentina endeudarse en comparación con Estados Unidos cerró en 511 puntos, marcando el nivel más alto en casi tres meses. En apenas un mes y diez días, desde principios de julio, ese número había saltado más de cien puntos. Lo notable no era solo la magnitud del salto, sino que ocurría en soledad: mientras Argentina acumulaba esa suba de 108 puntos, el promedio de América Latina apenas se movía cinco puntos y los mercados emergentes globales prácticamente no registraban cambios.
Esta divergencia inquietaba a los analistas. Nery Persichini, de GMA Capital, lo resumió con una frase que capturaba la realidad: el movimiento era idiosincrático, completamente argentino. Pero ¿por qué? La respuesta no era simple. Sí, las tasas de interés de largo plazo en Estados Unidos habían subido en las últimas ruedas, encareciendo el financiamiento para todos los países emergentes. Sí, los bonos argentinos tienen una liquidez excepcional entre los mercados de frontera, lo que hace que cuando los administradores de fondos globales necesitan reducir riesgos rápidamente, recurran primero a esos títulos para hacerse de efectivo. Algunos lo llamaban el "efecto cajero automático": Argentina tenía una de las curvas de bonos soberanos en dólares más líquidas del mundo emergente, y eso la hacía vulnerable a las ventas de pánico.
Pero incluso ajustando por esa mayor sensibilidad que históricamente muestran los bonos argentinos frente a cambios en el humor de los mercados internacionales, el deterioro era demasiado marcado. Entre fines de mayo y fines de julio, la deuda argentina había acumulado un "sobredesempeño" de 5,4% frente a los emergentes. En las primeras semanas de agosto, esa ventaja se había reducido a apenas 1,1%. La comparación regional era aún más elocuente: entre el 3 y el 18 de agosto, mientras Argentina sumaba 98 puntos en su riesgo país, El Salvador y Paraguay, los que más aumentaron después de Argentina, apenas agregaban seis puntos. Brasil subió cinco; Colombia y Uruguay, cuatro; Ecuador, dos. Incluso entre países con calificaciones crediticias similares a la de Argentina, el deterioro local era el más pronunciado.
Lo que el mercado comenzaba a recalibrar, según los analistas, era el escenario político de cara a 2027. Hasta hace pocas semanas, los precios de los bonos incorporaban un escenario electoral muy favorable para el Gobierno, descontando la reelección de Javier Milei con una probabilidad implícita superior a la que sugerían los fundamentos. Francisco Mattig, de One618, lo expresó así: el mercado estaba demasiado optimista, asignando un 80% de probabilidad a la reelección cuando las encuestas, los mercados de apuestas y el sentido común sugerían números más moderados. Las últimas semanas habían traído señales de erosión en la base de apoyo del Gobierno y mayor capacidad de coordinación de la oposición en el Congreso.
Pero la política no existía en el vacío. La economía real estaba enviando sus propias señales de debilidad. Si se excluían el agro y la minería, la actividad se mantenía prácticamente estancada en los niveles de noviembre de 2023. Los salarios formales reales estaban 7% por debajo del primer semestre de 2023. El empleo formal había caído 3,5% frente al cuarto trimestre de ese año. El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, admitió que la economía "crece menos de lo esperado". El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció flexibilizaciones en los préstamos en dólares con la palabra "reactivar", reconociendo implícitamente que la actividad no despegaba.
Esta combinación era lo que realmente preocupaba a los analistas. El contexto internacional adverso y la liquidez de los bonos explicaban una parte. Pero el deterioro del riesgo país era muy marcado como para atribuirlo únicamente a esos factores técnicos. Lo que estaba ocurriendo era una corrección de precios que hasta hace pocas semanas incorporaban expectativas demasiado optimistas. El mercado estaba intentando calibrar mejor el riesgo electoral y, simultáneamente, evaluando una economía que todavía mostraba dificultades para ganar dinamismo. A medida que la menor inflación se volvía parte del escenario habitual, el consumo, los ingresos y el empleo ganaban relevancia para los votantes y, por lo tanto, para la evaluación que hacía el mercado de 2027.
La baja del riesgo país había sido central en la estrategia del Gobierno para recuperar el acceso al financiamiento internacional voluntario. Cuando Milei asumió, el indicador superaba los 1900 puntos. En julio había caído hasta 403, uno de los niveles más bajos en ocho años, acercando esa posibilidad. Ahora, con el regreso por encima de los 500, esa puerta volvía a alejarse. Los analistas advertían que no veían grandes catalizadores para que esa debilidad terminara en el corto plazo.
Notable Quotes
El movimiento argentino es idiosincrático. Somos nosotros— Nery Persichini, Head of Research & Strategy de GMA Capital
El mercado está intentando calibrar un poquito mejor el riesgo electoral. Estaba demasiado optimista descontando la reelección en un 80%— Francisco Mattig, portfolio manager de One618