El riesgo invisible de la trombosis del viajero en trayectos de más de cuatro horas

La trombosis venosa profunda puede provocar embolia pulmonar, una complicación potencialmente grave que requiere atención sanitaria urgente.
Los síntomas pueden aparecer días después del viaje
La trombosis del viajero no siempre se manifiesta durante el desplazamiento, lo que dificulta su identificación temprana.

Cada verano, millones de personas emprenden trayectos largos sin reparar en lo que ocurre silenciosamente en sus venas. La inmovilidad prolongada —en coche, tren o avión— puede desencadenar trombosis venosa profunda, un coágulo que se forma cuando la sangre se estanca en las piernas y que, en su forma más grave, puede derivar en embolia pulmonar. Lo que hace especialmente traicionera a esta condición es que sus síntomas suelen aparecer no durante el viaje, sino días después de haber llegado al destino. Conocer el riesgo y adoptar hábitos sencillos de movimiento puede ser la diferencia entre un verano de recuerdos y una urgencia médica inesperada.

  • Con más de 104 millones de desplazamientos por carretera previstos este verano y un aumento del 5,7% en vuelos, el número de personas expuestas al riesgo de trombosis del viajero será mayor que nunca.
  • Tras cuatro horas sin moverse, los músculos de las pantorrillas dejan de cumplir su función de bombeo y la sangre comienza a acumularse peligrosamente en las venas profundas de las piernas.
  • El coágulo resultante puede desprenderse y viajar hasta los pulmones, provocando una embolia pulmonar que exige atención médica urgente e inmediata.
  • Los síntomas —hinchazón, dolor, enrojecimiento o calor en una sola pierna— pueden no aparecer hasta horas o días después del viaje, lo que dificulta la detección temprana.
  • Interrumpir la inmovilidad cada una o dos horas, realizar ejercicios desde el asiento y mantenerse bien hidratado son las medidas preventivas más eficaces y al alcance de cualquier viajero.

Cuando llega el verano y comienzan los grandes desplazamientos, pocas personas piensan en lo que ocurre dentro de sus venas durante horas de inmovilidad. Sin embargo, permanecer quieto durante más de cuatro horas —ya sea en coche, tren o avión— activa un riesgo silencioso: la trombosis venosa profunda, el coágulo que se forma cuando la sangre se estanca en las piernas. Este verano, con más de 104 millones de viajes por carretera previstos y un notable aumento en la oferta aérea, el fenómeno afectará a más personas de las que muchos imaginan.

La clave está en los músculos de las pantorrillas, que actúan como un segundo corazón: con cada paso, impulsan la sangre de vuelta hacia el corazón. Cuando permanecen inactivos durante horas, el retorno venoso se ralentiza, la sangre se acumula y puede formarse un coágulo. Si ese coágulo se desprende y alcanza los pulmones, la consecuencia es una embolia pulmonar, una emergencia médica grave. Lo que hace especialmente engañosa a esta enfermedad es que sus síntomas —hinchazón, dolor, enrojecimiento o aumento de temperatura en una sola pierna— pueden aparecer días después de haber bajado del vehículo. Según la especialista Dra. Daniela Silva, de Cigna Healthcare España, el riesgo se eleva en personas con obesidad, embarazo, tratamientos hormonales, cirugías recientes o antecedentes de trombosis.

La prevención, afortunadamente, está al alcance de todos. Interrumpir la inmovilidad cada una o dos horas es fundamental: caminar por el pasillo en aviones y trenes, o hacer paradas de al menos diez minutos en carretera. Cuando no es posible levantarse, elevar talones, levantar puntas y hacer círculos con los tobillos desde el asiento activa la musculatura necesaria para mantener la circulación. Beber agua con regularidad, evitar el alcohol, usar ropa holgada y no cruzar las piernas completan un conjunto de hábitos sencillos que pueden evitar que un viaje de placer se convierta en una urgencia médica días después de llegar a casa.

Cuando llega el verano, millones de personas se preparan para viajes largos sin pensar en lo que ocurre en sus venas. Permanecen inmóviles durante horas en un coche, un tren o un avión, y con esa inmovilidad llega un riesgo silencioso: la trombosis venosa profunda, el coágulo que se forma cuando la sangre se estanca en las piernas.

El peligro comienza después de cuatro horas sin movimiento y se intensifica cuando el trayecto supera las ocho. Este verano, el volumen de desplazamientos será especialmente alto. La Dirección General de Tráfico prevé más de 104 millones de viajes largos por carretera entre julio y agosto, un 3,7% más que el año anterior. Las aerolíneas esperan un aumento del 5,7% en la oferta de asientos respecto al verano pasado. Con tantas personas en movimiento, la trombosis del viajero afectará a más gente de la que muchos imaginan.

La culpa la tienen los músculos de las pantorrillas, que funcionan como un segundo corazón. Con cada paso, impulsan la sangre desde las piernas hacia el corazón. Cuando esos músculos dejan de trabajar durante horas, el retorno venoso pierde eficacia. La circulación se ralentiza. La sangre se acumula en las venas profundas y forma un coágulo. Si ese coágulo se desprende y llega a los pulmones, puede causar una embolia pulmonar, una complicación que requiere atención médica urgente.

Lo engañoso de esta enfermedad es que no siempre avisa durante el viaje. Los síntomas pueden aparecer horas o incluso días después de bajar del vehículo. Buscar hinchazón, dolor, enrojecimiento o aumento de temperatura en una sola pierna es clave. Según la Dra. Daniela Silva, especialista en Medicina Interna de Cigna Healthcare España, el riesgo aumenta si la persona tiene obesidad, fuma, está embarazada, toma ciertos tratamientos hormonales, se ha sometido a una cirugía reciente, tiene antecedentes de trombosis o padece alteraciones de la coagulación. Si aparecen dolor en el pecho, dificultad para respirar, palpitaciones o mareo, hay que buscar atención médica de inmediato.

La prevención es sencilla pero requiere disciplina. Interrumpir la inmovilidad cada una o dos horas es fundamental. En aviones y trenes, levantarse y caminar por el pasillo. En coches, hacer paradas regulares para salir, caminar al menos diez minutos y estirar las piernas. Evitar cruzar las piernas, mantener las rodillas muy flexionadas o apoyar equipaje sobre ellas, porque todo eso limita la circulación.

Cuando no es posible levantarse, hay ejercicios que funcionan desde el asiento. Elevar los talones manteniendo las puntas apoyadas, luego levantar las puntas sin despegar los talones, hacer círculos con los tobillos en ambas direcciones. Estos movimientos toman segundos y activan la musculatura que impulsa la sangre hacia el corazón.

Beber agua regularmente ayuda a mantener la sangre fluida, aunque no sustituye el movimiento. Moderar el alcohol, usar ropa holgada y calzado cómodo que no comprima la cintura, las ingles, los muslos o los tobillos. Estos cambios pequeños pueden ser la diferencia entre un viaje sin complicaciones y una emergencia médica que aparezca días después de llegar a casa.

Es importante saber que la trombosis del viajero no siempre se manifiesta durante el propio desplazamiento. Los síntomas pueden aparecer horas e incluso días después.
— Dra. Daniela Silva, especialista en Medicina Interna de Cigna Healthcare España
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué la gente no sabe de esto? Parece un riesgo importante.

Model

Porque la trombosis del viajero no mata en el acto. Los síntomas llegan después, cuando ya estás en casa, y la gente no conecta los puntos. Cree que es un calambre o una inflamación normal.

Inventor

¿Es realmente tan común?

Model

No es epidemia, pero con 104 millones de viajes largos este verano, los números hablan solos. Incluso si afecta a un porcentaje pequeño, estamos hablando de miles de personas.

Inventor

¿Por qué se llama síndrome de clase turista si ocurre en cualquier transporte?

Model

Porque la medicina lo asoció históricamente a los vuelos internacionales. Pero es un nombre que engaña. Un conductor que pasa ocho horas en la carretera está en el mismo riesgo que un pasajero de avión.

Inventor

¿Qué hace que sea tan peligroso?

Model

El coágulo en sí es el problema, pero si se suelta y viaja a los pulmones, se convierte en embolia pulmonar. Eso sí es grave. Requiere atención urgente.

Inventor

¿Cuánto tiempo después del viaje pueden aparecer los síntomas?

Model

Horas o días. Por eso la gente no lo ve venir. Termina el viaje, se va a casa, y una semana después nota hinchazón en una pierna. Para entonces, el coágulo ya está formado.

Inventor

¿Levantarse cada dos horas realmente funciona?

Model

Sí. El movimiento reactiva el retorno venoso. No necesitas correr un maratón. Caminar diez minutos, hacer círculos con los tobillos desde el asiento, cambiar de postura. Lo importante es que la sangre no se estanque.

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