En tiempos en que una ciudad fronteriza enfrenta una prueba de extraordinaria complejidad, la Corona española ha tendido un puente de reconocimiento hacia quienes sostienen el tejido cívico desde adentro. Felipe VI ha elevado el comportamiento colectivo de Ceuta como ejemplo de lo que las comunidades pueden ofrecer cuando la adversidad las convoca, recordando que la flexibilidad institucional no contradice la firmeza de los principios, sino que los hace posibles. La anunciada visita real a Ceuta y Melilla antes del 12 de octubre convierte el gesto verbal en presencia concreta, señalando que la