En el extremo más austral del planeta, el color del excremento de los pingüinos de Adelia se ha convertido en un testimonio silencioso del cambio climático. Investigadores de la Universidad de Clemson descifraron, a través de casi 4.000 imágenes satelitales tomadas entre 1984 y 2013, que el retroceso del hielo marino obliga a estas aves a abandonar una dieta de peces —más nutritiva y favorable para su supervivencia— en favor del kril, con consecuencias directas sobre el tamaño de sus colonias. Lo que ocurre en esas rocas heladas no es solo la historia de un pájaro: es el reflejo de un ecosiste
El retroceso del hielo marino obliga a pingüinos antárticos a cambiar de dieta con consecuencias poblacionales
Las poblaciones de pingüinos de Adelia se reducen en colonias con menor acceso a peces, amenazando la viabilidad de estas comunidades.