En un momento en que el estrecho de Ormuz concentra las tensiones del orden energético global, Irán advirtió el sábado que tratará como enemigo a cualquier nación que se sume a las sanciones económicas impulsadas por Washington, amenazando con cortar el flujo de petróleo por el Golfo Pérsico. La declaración del jefe de seguridad nacional iraní, Mohsen Rezai, revela la fragilidad de un régimen que enfrenta simultáneamente una presión exterior sin precedentes y un deterioro económico interno devastador. Mientras Egipto intenta tender puentes diplomáticos, la distancia entre las posiciones de Teh
El régimen de Irán advirtió que considerará “enemigo” a cualquier país que se una a la ofensiva económica de EEUU
No saldrá ni una gota de petróleo del Golfo si cooperan con Washington
¿Por qué Rezai amenaza específicamente con bloquear el petróleo del Golfo si otros países cooperan con Estados Unidos? ¿No es eso una amenaza a toda la región?
Exactamente. Rezai está usando el petróleo como arma de negociación. Ormuz es el cuello de botella del comercio energético mundial. Si Irán lo cierra, no solo castiga a sus vecinos, castiga a cualquiera que dependa de ese crudo. Es una amenaza que afecta a China, Europa, Japón.
Pero China rechazó las sanciones estadounidenses. ¿Eso significa que Irán tiene un aliado?
Tiene un socio comercial, no necesariamente un aliado militar. China necesita el petróleo iraní, pero también necesita estabilidad. Si Irán cierra Ormuz, China sufre. Así que el rechazo de China a las sanciones es más pragmático que ideológico.
¿Y Emiratos Árabes Unidos? Suspendió todo comercio con Irán esta semana.
Eso es lo interesante. Emiratos está en la región, comparte el Golfo con Irán, pero eligió alinearse con Washington. Eso sugiere que algunos vecinos de Irán ven más riesgo en desafiar a Estados Unidos que en complacer a Teherán.
¿Entonces Rezai está tratando de intimidar a esos países antes de que se alineen más con Estados Unidos?
Sí. Es una carrera. Irán intenta disuadir a sus vecinos de cooperar con Washington antes de que lo hagan. Pero la economía iraní está colapsando: 87,9% de inflación, 450.000 empleos perdidos. Eso debilita su poder de negociación. Es difícil amenazar cuando tu propia gente está sufriendo.
Le Pouls
- Irán elevó su retórica al máximo al amenazar con que no saldrá 'ni una gota de petróleo' del Golfo Pérsico si los países vecinos cooperan con las sanciones estadounidenses.
- Washington respondió sin ceder terreno: Trump no descarta la acción militar y el secretario del Tesoro anticipó las sanciones más duras de la historia con el objetivo declarado de colapsar el régimen.
- Emiratos Árabes Unidos suspendió todas sus transacciones con Irán, mientras China rechaza las sanciones, fracturando el entorno comercial iraní en direcciones opuestas.
- La economía iraní sangra desde adentro: inflación del 87,9%, alimentos encarecidos un 128% y 450.000 empleos perdidos en un año presionan al régimen desde su propia población.
- Egipto intentó el sábado reactivar la mediación diplomática, explorando retomar contactos con Omán y el memorando de junio, mientras Irak autoriza paso de petroleros propios pero advierte que su suelo no será plataforma de ataque.
En un momento en que el estrecho de Ormuz concentra las tensiones del orden energético global, Irán advirtió el sábado que tratará como enemigo a cualquier nación que se sume a las sanciones económicas impulsadas por Washington, amenazando con cortar el flujo de petróleo por el Golfo Pérsico. La declaración del jefe de seguridad nacional iraní, Mohsen Rezai, revela la fragilidad de un régimen que enfrenta simultáneamente una presión exterior sin precedentes y un deterioro económico interno devastador. Mientras Egipto intenta tender puentes diplomáticos, la distancia entre las posiciones de Teherán y Washington sugiere que la humanidad observa, una vez más, cómo la desesperación y la firmeza pueden acercarse peligrosamente al punto de no retorno.
El sábado, Irán lanzó una advertencia de alcance regional: cualquier país que se sume a las sanciones económicas impulsadas por Washington será tratado como enemigo y enfrentará represalias. La declaración provino de Mohsen Rezai, jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, en un momento de creciente tensión alrededor del estrecho de Ormuz, arteria vital del comercio energético mundial.
Rezai fue explícito: si los países vecinos participan en las restricciones promovidas por Estados Unidos, no saldrá petróleo del Golfo Pérsico ni de Ormuz. Escaló el tono al afirmar que si Trump avanza con nuevas sanciones, la respuesta iraní será 'como un terremoto', y que los intereses petroleros y empresariales estadounidenses se convertirán en objetivos. Insistió además en que el estrecho sigue cerrado y no reabrirá mientras Washington no cambie su conducta.
Desde Washington, la respuesta fue de firmeza sin concesiones. Trump declaró que no descarta ninguna opción, incluida la acción militar. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, fue más lejos al anticipar que Estados Unidos buscará provocar el colapso del régimen mediante un 'golpe doble' de bloqueo y sanciones históricas.
En el frente diplomático, Egipto activó el sábado un nuevo intento de mediación, explorando retomar contactos con Omán y el memorando acordado en junio entre Washington y Teherán. Irak, por su parte, autorizó el paso de algunos petroleros propios pero advirtió que su territorio no será usado para atacar a Irán ni a ningún otro país.
La presión económica ya está reconfigurando los vínculos de Irán: Emiratos Árabes Unidos suspendió todas sus transacciones bilaterales, mientras China rechaza las sanciones. Todo esto ocurre mientras la economía iraní enfrenta un deterioro severo —inflación del 87,9%, alimentos encarecidos un 128% y 450.000 empleos perdidos en un año— una realidad que complica cualquier negociación y aumenta la presión sobre el régimen desde adentro.
Irán lanzó una advertencia de alcance regional el sábado: cualquier país que se sume a la campaña de sanciones económicas impulsada por Washington será tratado como enemigo y enfrentará represalias. La declaración provino de Mohsen Rezai, jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, en un momento de creciente tensión alrededor del estrecho de Ormuz, una de las arterias más críticas del comercio energético mundial.
Rezai fue explícito en su amenaza. Irán ha notificado a los países vecinos que no deben participar en las restricciones económicas promovidas por Estados Unidos. Si lo hacen, dijo, no saldrá "ni una gota de petróleo" del Golfo Pérsico ni del estrecho de Ormuz. También advirtió que podría actuar sobre otras rutas de exportación de crudo de la región. El funcionario escaló el tono al afirmar que si Donald Trump avanza con nuevas sanciones, la respuesta iraní será "como un terremoto". Hasta ahora, aclaró, Irán ha atacado solo bases militares estadounidenses, pero si Washington impone restricciones económicas, los intereses petroleros y empresariales estadounidenses en Irán y otros lugares se convertirán en objetivos.
Desde Washington, la respuesta fue de firmeza sin concesiones. Trump declaró el viernes que Estados Unidos no descarta ninguna opción frente a Irán, incluida la acción militar, y negó que la ofensiva económica signifique abandonar otras herramientas. "No tienen dinero, no tienen Armada, no tienen Fuerza Aérea", dijo. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, fue más allá: anticipó que Estados Unidos intensificará aún más la presión con el objetivo explícito de provocar el colapso del régimen. "Es un golpe doble. Tenemos el bloqueo y vamos a tener las sanciones más duras de la historia", afirmó en una entrevista a CNBC.
La disputa también se centra en el control del estrecho de Ormuz. Rezai insistió en que sigue cerrado, contrario a lo que sostiene Estados Unidos, y que no reabrirá mientras Washington no cambie su conducta. Argumentó que Irán controla más de la mitad de la costa del Golfo Pérsico y, por eso, reclama un papel central en la administración de esa vía marítima. Mientras tanto, Irak autorizó el paso de algunos petroleros iraquíes tras pedidos reiterados de Bagdad, pero el presidente iraquí envió una señal de cautela: su territorio no será usado para atacar a Irán ni a ningún otro país.
En el frente diplomático, Egipto activó el sábado un nuevo intento de mediación. Su canciller habló con su homólogo iraní para reactivar negociaciones orientadas a bajar la tensión, explorando la posibilidad de retomar contactos con Omán sobre Ormuz o volver al memorando acordado en junio entre Washington y Teherán. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, sostuvo el viernes que el mundo ya reconoce la victoria de Irán sobre Estados Unidos y planteó que la guerra debe terminar, argumentando que es mejor hacerlo ahora que están en posición de fuerza.
La presión económica ya está golpeando los vínculos comerciales clave de Irán. China, su principal socio comercial y comprador de gran parte de su petróleo, rechazó la campaña de sanciones estadounidenses. Emiratos Árabes Unidos, otro socio comercial importante, anunció esta semana la suspensión de todas las transacciones comerciales y financieras bilaterales. Esto ocurre mientras la economía iraní ya enfrenta un deterioro severo: la inflación interanual de julio alcanzó el 87,9%, y en alimentos y bebidas llegó al 128%. El desempleo pasó del 7,3% al 9,1% en un año, con la pérdida de 450.000 puestos de trabajo según cifras oficiales. Esa realidad económica doméstica complica cualquier negociación diplomática y aumenta la presión sobre el régimen desde adentro.
Citations marquantes
Advertimos a todos los países que no se unan a la guerra económica que libra Estados Unidos. Cualquier país que participe en la imposición de restricciones económicas contra nosotros será considerado un enemigo— Mohsen Rezai, jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán
Es un golpe doble. Tenemos el bloqueo y vamos a tener las sanciones más duras de la historia. Va a funcionar en Irán y vamos a hacer colapsar a este régimen— Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos