En España, el sector refinero se ha convertido en uno de los protagonistas silenciosos de la inflación: sus márgenes de ganancia, ampliados considerablemente en los últimos meses, explican cerca de un tercio del alza general de precios que soportan ciudadanos y empresas. Este fenómeno revela cómo la cadena entre el crudo y el surtidor no es neutral, sino un espacio donde se acumula valor —y donde las decisiones de unos pocos actores industriales repercuten en la economía cotidiana de millones. La pregunta que queda abierta es si las instituciones actuarán antes de que este margen se consolide