En un momento en que la polarización social amenaza los fundamentos del diálogo democrático, el rector de la Universidad de La Laguna ha señalado la movilidad estudiantil como una respuesta institucional al odio y la intolerancia. Su declaración no es un gesto retórico, sino una apuesta sobre el poder transformador del encuentro directo entre personas de culturas y orígenes distintos. En la larga historia de las universidades como espacios de convivencia intelectual, esta intervención recuerda que educar no es solo transmitir conocimiento, sino también cultivar la capacidad de reconocer al otr