En el ocaso de una legislatura marcada por logros económicos y sombras de corrupción, voces dentro del ecosistema progresista español se preguntan si Pedro Sánchez es aún el mejor escudo contra el avance de la derecha. La figura de Carlos Cuerpo, ministro de Economía independiente y el más valorado del Gobierno, emerge como una respuesta posible a esa pregunta: alguien capaz de encarnar la templanza y los resultados sin cargar con el peso del desgaste. Es la vieja tensión entre la lealtad al líder y la supervivencia del proyecto.