Desde que Margaret Thatcher advirtió ante Naciones Unidas en 1989 sobre los gases de efecto invernadero, el conservadurismo europeo ha construido durante décadas una tradición propia de acción climática. El Partido Popular español, al cuestionar la responsabilidad humana en el cambio climático, no solo contradice la ciencia consolidada, sino que se aleja de su propia familia política en Europa. En un momento en que la transición ecológica ya transforma economías enteras, este retroceso plantea preguntas profundas sobre qué significa hoy conservar —el orden, el mercado, o también el mundo que l