El PP de Madrid en crisis: escándalo del ático y viaje a México erosionan imagen de Ayuso

Nos hemos confiado y en política no hay nada hecho
Un miembro de alto nivel del PP de Madrid resume la crisis que envuelve a Ayuso tras el escándalo del ático y el viaje a México.
Mark

¿Por qué el ático se convirtió en el símbolo de todo lo que está mal?

Mimi

Porque fue invisible. No estaba en ningún sitio. Cuando algo desaparece de la transparencia, la gente empieza a preguntarse qué más está escondido.

Mark

Pero Ayuso lo puso a la venta. ¿No resuelve eso el problema?

Mimi

No. Vender algo no explica por qué se compró así. El expediente sigue siendo un secreto. Eso es lo que quema.

Mark

¿Y México? ¿Fue realmente tan malo?

Mimi

Fue un viaje donde todo salió mal. Se enfrentó a la presidenta mexicana, honró a un conquistador, llamó narcoestado al país. Ningún político importante la recibió. Canceló antes de tiempo. Fue un desastre de principio a fin.

Mark

¿Cree que Rodríguez puede arreglarlo?

Mimi

Rodríguez es muy bueno desviando atención. Pero esta vez ni sus propios correligionarios le creen. Cuando tu propio partido no te sigue, es que algo muy profundo está roto.

Mark

¿Qué necesita Ayuso ahora?

Mimi

Explicaciones reales. No relatos. No redes sociales. Abrir el expediente del ático, explicar México, aclarar lo de su pareja y Quirón. Mientras no lo haga, cada día que pasa empeora.

  • Ático comprado por 6,3 millones sin registro en presupuestos ni transparencia
  • Viaje de Ayuso a México en mayo terminó en desastre diplomático
  • Pareja de Ayuso facturó 4,4 millones a Quirón en tres años
  • Expediente de compra del ático permanece como secreto de Estado

El Gobierno madrileño adquirió un ático de lujo por 6,3 millones sin registrarlo en presupuestos ni portal de transparencia, operación que permanece sin explicaciones públicas. El viaje de Ayuso a México en mayo resultó desastroso en imagen, con enfrentamientos diplomáticos y comentarios polémicos que dañaron su posicionamiento internacional.

El PP de Madrid enfrenta una crisis política tras el escándalo del ático comprado por 6,3 millones sin transparencia, agravada por el viaje fallido de Ayuso a México y conflictos de intereses de su pareja.

Dentro del Partido Popular de Madrid, la conversación es brutal y sin filtros. «Desde México no levantamos cabeza y están encendidas todas las alarmas», dice alguien del más alto nivel del partido. «Nos hemos confiado y en política no hay que dar nada por hecho». El verano ha sido tormentoso, y la tormenta tiene nombre: un ático en Chamberí que el Gobierno madrileño compró por 6,3 millones de euros sin que nadie lo supiera.

La operación fue fantasmal. No aparecía en los presupuestos de Planifica Madrid, la empresa pública que lo adquirió. No estaba en el Portal de Transparencia. Era, sencillamente, irrastreable. Isabel Díaz Ayuso explicó al principio que sería su despacho temporal mientras se hacían obras en Sol, la sede del Gobierno. Pero eso no aguantaba el más mínimo escrutinio: la normativa no permite que un ático privado funcione como oficina ni como residencia presidencial. El entorno de Ayuso dice que no lo sabía cuando se compró en abril, y que el error quedó subsanado al ponerlo a la venta por 6,7 millones. Problema resuelto, o eso pretenden. Pero el misterio sigue intacto. El expediente que justificó la compra permanece guardado como un secreto de Estado. El Gobierno no tiene intención de hacerlo público. Ayuso y su gente hablan de mostrar los documentos «al ritmo de la administración», sin dar más detalles. La existencia del ático era un secreto que apenas conocían un puñado de personas alrededor de la presidenta. Cuando El País lo publicó, fue un golpe. «Les pilló de sorpresa», dice un miembro del partido. «De ahí el caos y la confusión».

Pero el ático no es el único problema. Es el último en una serie de golpes que han erosionado la imagen de Ayuso. El viaje a México en mayo fue un desastre de comunicación. Si la idea era reforzar su posición internacional, ocurrió exactamente lo contrario. Se enfrentó a Claudia Sheinbaum, la presidenta mexicana. Honró al conquistador Hernán Cortés, un gesto enormemente polémico. Llamó «narcoestado» a México, un país donde, según ella, pueden matarte «en cualquier esquina». La izquierda la repudió. La derecha la ignoró: ningún político conservador de peso la recibió. Canceló el viaje cuando aún le quedaban tres días de agenda. Hasta hoy se niega a revelar quién le pagó el viaje.

Luego vino otro revés. El empresario Alberto González Amador, pareja de Ayuso, facturó al Grupo Quirón 4,4 millones durante sus tres primeros años de relación con ella. Quirón es uno de los principales contratistas de la Comunidad de Madrid. El Gobierno intentó cambiar el relato de inmediato. Impulsó la ley del concebido no nacido, una medida que reconoce como miembro de la familia al feto desde el momento del embarazo. «Intentaron colocar eso para dar un vuelco y ganar el relato», explica un miembro del PP. «Pero eso tiene un alcance muy limitado, muy para los tuyos». La medida forma parte de la estrategia de Ayuso de contener a Vox, que podría poner en peligro su mayoría absoluta el próximo año si continúa creciendo en Madrid. El equipo de Ayuso quiere ganar «la batalla cultural», un goteo continuo de mensajes y gestos hacia una derecha más dura.

El ático ha puesto el foco en la Consejería de Presidencia, hasta ahora blindada contra cualquier escándalo. Su consejero, Miguel Ángel García Martín, se ha presentado como un gestor serio y eficiente, con un discurso sobrio y técnico. Es de la máxima confianza de Ayuso, aunque no está en el primer círculo de decisiones donde sí está Miguel Ángel Rodríguez, el principal asesor de la presidenta. García Martín será protagonista en el próximo curso político por su papel como presidente de Planifica Madrid, donde se desarrolló toda la operación inmobiliaria enigmática. Además, sus últimos nombramientos han generado rumores en los pasillos de Sol y del PP. Ha incluido en su círculo a una asesora que trabajaba en la Asamblea de Madrid y ha colocado a Guillermo Kirkpatrick de la Vega como director General de Cooperación con el Estado y la Unión Europea.

Lo que ha sorprendido a muchos es la falta de explicaciones contundentes y la ausencia de un plan B. Miguel Ángel Rodríguez es reconocido por amigos y enemigos como un maestro en desviar la atención y ganar el relato. Esta vez no lo ha conseguido. Rodríguez y Ayuso han intentado enterrar el tema del ático a través de las redes sociales, casi solos. Muy pocas figuras del partido los han apoyado. Rodríguez ha apuntado a La Moncloa para cambiar de tercio, escribiendo a gente influyente sobre los problemas del Gobierno central: la entrada de 70.000 inmigrantes a Ceuta, la inflación, ministros peleados, el presidente de vacaciones. «Pero tenemos una oficina a la venta», resume. Llama «oficina» a lo que es una vivienda de 250 metros más 200 de terraza en una de las mejores zonas de la ciudad, a precio de oro. El relato no cala ni resulta creíble, ni siquiera entre los propios correligionarios. El PP de Madrid sabe que tiene que acelerar para salir de esta crisis que cada día se enreda más.

Desde México no levantamos cabeza y están encendidas todas las alarmas. Nos hemos confiado y en política no hay que dar nada por hecho
— Fuente de alto nivel del PP de Madrid
Intentaron colocar la ley del concebido no nacido para dar un vuelco y ganar el relato. Pero eso tiene un alcance muy limitado, muy para los tuyos
— Miembro del PP de Madrid
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