En el trasfondo de la crisis de Ceuta emerge una paradoja política que el Partido Popular conoce bien: la indignación ciudadana no siempre premia a quien la articula con moderación. Mientras la movilización social crece en torno a la ciudad autónoma, los barones del PP advierten en privado que Vox, con su retórica sin concesiones sobre soberanía y seguridad, podría ser el verdadero beneficiario de esta turbulencia. Es el dilema eterno de la oposición responsable: cuanto más institucional es su respuesta, más espacio cede a quienes no tienen nada que perder siendo radicales.