En las profundidades de la biología de un pez casi mítico, investigadores de Cornell han encontrado una respuesta a una pregunta de ingeniería: cómo moverse por el océano sin perturbarlo. El pez remo, criatura de diecisiete metros raramente vista con vida, propulsa su cuerpo mediante cientos de radios independientes que ondean sin sacudir el cuerpo entero, un mecanismo que ahora inspira robots submarinos capaces de observar la vida marina sin asustarla. Es la historia antigua de la naturaleza como maestra, y de la ciencia que aprende a escuchar.
El pez remo inspira el diseño de submarinos indetectables mediante biomimética
Cientos de radios rotan como joysticks, permitiendo control sin ondulaciones corporales
¿Por qué un pez tan raro y difícil de estudiar terminó siendo el centro de atención de ingenieros navales?
Shepherd estaba buscando soluciones biológicas para un problema específico: cómo hacer que un robot submarino se moviera sin ruido. El pez remo resultó ser la respuesta porque su sistema de propulsión es fundamentalmente diferente al de otros peces.
Pero ¿cuánto sabemos realmente sobre cómo funciona ese sistema en la naturaleza? El estudio describe la anatomía, pero ¿han visto realmente al pez remo moviéndose en el océano profundo?
Eso es exactamente lo que hace que sea tan valioso. Estudiaron ejemplares conservados, videos, y realizaron análisis detallados. Pero tienes razón: el pez remo es tan raro que la mayoría de lo que sabemos viene de especímenes muertos o capturados accidentalmente.
¿Qué tan cerca estamos de ver un robot submarino que funcione como el pez remo?
Shepherd está en la fase de aplicar los principios biológicos a sistemas robóticos. Pero esto es investigación fundamental. No hay un prototipo funcional anunciado todavía.
Y aquí está lo importante: el estudio fue financiado por la Oficina de Investigación Naval. ¿Eso significa que esto tiene aplicaciones militares además de científicas?
El financiamiento viene de la Marina, sí. El objetivo declarado es la observación oceánica menos intrusiva, pero es razonable asumir que la tecnología submarina silenciosa tiene múltiples usos.
¿Qué hace que el pez remo sea tan especial comparado con otros peces alargados?
La mayoría ondula todo el cuerpo, como una anguila. El pez remo usa solo su aleta dorsal, y cada radio en esa aleta puede rotar independientemente. Es como tener cientos de pequeños motores coordinados.
Pero el estudio dice que este tipo de locomoción ha evolucionado diez veces de forma independiente en peces óseos. ¿Por qué no estudiaron esos otros sistemas también?
Bemis menciona que ese será el siguiente paso. Sospechan que diferentes especies pueden haber desarrollado soluciones anatómicas distintas. Eso podría abrir más opciones de diseño para los ingenieros.
¿Cuál es el verdadero impacto de esto para la ciencia marina?
Un robot submarino silencioso cambiaría completamente cómo observamos la vida marina. Actualmente, el ruido de los sistemas convencionales altera el comportamiento de los animales. Con esto, podrías estudiar organismos en su estado más natural.
Siempre que el prototipo funcione. Por ahora, lo que tenemos es un estudio de anatomía muy detallado y una promesa de aplicación futura.
Le Pouls
- Los sistemas de propulsión convencionales generan ruido que altera el comportamiento de los organismos marinos, comprometiendo décadas de observación científica y operaciones navales.
- El pez remo, casi imposible de estudiar en vida, guarda en su aleta dorsal un secreto mecánico: cientos de radios que rotan de forma independiente como joysticks, generando empuje sin ondulaciones corporales.
- El equipo de Cornell combinó disecciones, tomografías y análisis de video para descifrar cómo distintas zonas de la misma aleta pueden moverse en direcciones opuestas al mismo tiempo, otorgando un control de movimiento extraordinariamente preciso.
- Financiado por la Marina estadounidense, el ingeniero Rob Shepherd busca traducir este mecanismo en robots con superficies flexibles que transporten instrumentación científica con una huella acústica mínima.
- La investigación abre además una pregunta más amplia: si otras diez linajes de peces óseos han desarrollado locomoción similar de forma independiente, ¿cuántas soluciones distintas ofrece la naturaleza aún por descubrir?
En las profundidades de la biología de un pez casi mítico, investigadores de Cornell han encontrado una respuesta a una pregunta de ingeniería: cómo moverse por el océano sin perturbarlo. El pez remo, criatura de diecisiete metros raramente vista con vida, propulsa su cuerpo mediante cientos de radios independientes que ondean sin sacudir el cuerpo entero, un mecanismo que ahora inspira robots submarinos capaces de observar la vida marina sin asustarla. Es la historia antigua de la naturaleza como maestra, y de la ciencia que aprende a escuchar.
Un pez de diecisiete metros, conocido popularmente como el pez del día del juicio final, se ha convertido en el modelo inesperado para una nueva generación de robots submarinos. El pez remo posee un sistema de propulsión tan singular que investigadores de la Universidad de Cornell decidieron estudiarlo en profundidad para resolver un problema concreto: cómo construir máquinas que se desplacen bajo el agua sin generar ruido.
Todo partió de Rob Shepherd, ingeniero de Cornell, quien buscaba una solución biológica para una plataforma robótica de observación oceánica financiada por la Oficina de Investigación Naval estadounidense. El ruido de los sistemas de propulsión convencionales altera el comportamiento de los organismos acuáticos y compromete la calidad de los datos científicos. Al explorar alternativas, Shepherd se fijó en el pez remo, cuya forma de moverse es radicalmente distinta a la de otros peces alargados: mientras las anguilas avanzan ondulando el cuerpo, el pez remo se impulsa mediante una enorme aleta que recorre todo su dorso.
Para entender el mecanismo, el equipo realizó disecciones, radiografías, tomografías y analizó videos del movimiento de la aleta, además de examinar un ejemplar conservado en la Institución Smithsonian. El hallazgo fue elegante: cada uno de los cientos de radios de la aleta dorsal está conectado a músculos y a una articulación esférica que le permite rotar de forma completamente independiente. Distintas zonas de la misma aleta pueden generar ondas en direcciones opuestas de manera simultánea, lo que otorga al animal un control de movimiento extraordinariamente preciso sin necesidad de grandes desplazamientos corporales que generarían turbulencia.
La aplicación práctica es directa: un robot inspirado en este mecanismo podría emplear superficies flexibles con movimientos coordinados para generar empuje de forma silenciosa, interactuando con el entorno marino sin perturbarlo. Los investigadores aún desconocen si otras especies con locomoción similar comparten la misma anatomía, pero sospechan que la naturaleza ha encontrado soluciones distintas ante problemas físicos parecidos. De hecho, la locomoción mediante aletas en forma de cinta ha evolucionado de manera independiente unas diez veces entre los peces óseos, una diversidad que abre nuevas vías para la ingeniería submarina.
Un pez de diecisiete metros de largo, raramente visto con vida en el océano, ha terminado siendo la inspiración para una nueva generación de robots submarinos. El pez remo —conocido popularmente como pez del día del juicio final— posee un sistema de propulsión tan inusual que investigadores de la Universidad de Cornell decidieron estudiarlo en detalle para resolver un problema práctico: cómo construir máquinas submarinas que se desplacen sin ruido.
Todo comenzó cuando Rob Shepherd, ingeniero de Cornell, buscaba soluciones biológicas para una plataforma robótica de observación oceánica financiada por la Oficina de Investigación Naval estadounidense. El objetivo era claro: una máquina capaz de transportar instrumentos científicos y vigilar el océano sin generar el ruido característico de los sistemas propulsados convencionalmente. Ese ruido, explicó Shepherd, alteraba el comportamiento de los peces y otros organismos acuáticos, comprometiendo la calidad de las observaciones. Mientras exploraba opciones, su atención se centró en un animal difícil de estudiar: el pez remo, cuya forma de moverse era completamente distinta a la de otros peces alargados.
La mayoría de los peces de cuerpo largo avanzan ondulando lateralmente, como anguilas. El pez remo, en cambio, se impulsa mediante una enorme aleta que recorre su dorso de extremo a extremo. Para entender exactamente cómo funcionaba ese mecanismo, el equipo de investigadores realizó disecciones, análisis histológicos, radiografías, tomografías computarizadas y estudió videos del movimiento de la aleta. También examinaron un ejemplar conservado en la Institución Smithsonian. Lo que descubrieron fue elegante: cada uno de los cientos de radios que componen la aleta dorsal está unido a una membrana fina en la parte superior y, por debajo, a cartílago, músculos y una articulación de tipo esférico. Esa disposición permite que cada radio rote de forma completamente independiente, funcionando como un joystick.
Esta anatomía explica un comportamiento aún más notable. Distintas zonas de la misma aleta pueden generar ondas en direcciones opuestas simultáneamente. Una sección puede desplazarse hacia la parte posterior mientras otra lo hace hacia delante, proporcionando al animal un control extraordinariamente preciso sobre su movimiento. Willy Bemis, profesor emérito de ecología y biología evolutiva de Cornell y autor sénior del estudio, señaló que los radios "pueden cambiar continuamente su patrón y hacerlo muy rápido". Esa capacidad permite al pez modificar su propulsión sin necesidad de recurrir a grandes movimientos corporales que generarían turbulencia y ruido. El sistema también explica cómo estos animales mantienen posiciones verticales mientras se alimentan de pequeños crustáceos, algo que otros peces de cuerpo alargado no pueden hacer con la misma facilidad.
La aplicación práctica de este descubrimiento es directa. En lugar de depender exclusivamente de hélices u otros mecanismos convencionales, un robot inspirado en el pez remo podría emplear superficies flexibles cuyos movimientos coordinados generasen el empuje necesario. Shepherd considera que una solución de este tipo permitiría interactuar de manera menos intrusiva con los animales marinos, manteniendo una presencia acústica reducida mientras se recopilan datos científicos. El objetivo es desarrollar una máquina capaz de transportar instrumentación y observar el océano sin perturbar significativamente el comportamiento de la vida marina.
Los investigadores aún desconocen si otros peces que utilizan una locomoción similar poseen radios dorsales capaces de efectuar la misma rotación completa. Bemis sospecha que diferentes especies pueden haber desarrollado soluciones anatómicas distintas ante problemas físicos parecidos. De hecho, la investigación sugiere que una locomoción basada en aletas en forma de cinta ha evolucionado de manera independiente alrededor de diez veces entre los peces óseos. Esa diversidad abre una vía de estudio concreta para la ingeniería submarina: observar cómo los peces controlan el agua con estructuras flexibles y convertir esos mecanismos naturales en nuevas formas de propulsión para robots submarinos más silenciosos y maniobrables. El próximo paso será comparar sistemas similares en otras especies, buscando patrones que puedan traducirse en diseños de ingeniería más eficientes.
Citations marquantes
Los radios pueden cambiar continuamente su patrón y hacerlo muy rápido— Willy Bemis, profesor emérito de Cornell
Una solución de este tipo permitiría interactuar de manera menos intrusiva con los animales— Rob Shepherd, ingeniero de Cornell