En la encrucijada entre la política monetaria y la geopolítica, los mercados globales buscan equilibrio mientras dos fuerzas opuestas moldean el precio del petróleo: la amenaza de tipos de interés más altos en Estados Unidos, que enfría la demanda, y la reanudación de hostilidades entre Washington y Teherán en el estrecho de Ormuz, que encarece el crudo. El presidente de la Fed, Kevin Warsh, habló con deliberada ambigüedad en Jackson Hole sobre una inflación del 3,7% que preocupa, mientras los ataques mutuos entre EE.UU. e Irán recuerdan cuán frágil puede ser la calma en las rutas energéticas