Tras cuatro jornadas de descenso que erosionaron más del 9% de su valor, el petróleo encontró un punto de apoyo el lunes, con el WTI por encima de los US$95 y el Brent rozando los US$100. La estabilización refleja una tensión perenne entre la diplomacia y la geopolítica: mientras Arabia Saudita reencauza sus exportaciones y Washington tantea un diálogo con Teherán, los mercados energéticos siguen atrapados entre la esperanza de la negociación y la realidad de un mundo en conflicto. En un año en que el crudo ha subido más del 60%, cada gesto diplomático y cada oleoducto cerrado pesan por igual