En las aguas del Estrecho de Ormuz, corredor por donde fluye una quinta parte del petróleo mundial, una serie de ataques contra buques comerciales el 11 de septiembre de 2026 empujó el precio del crudo hasta los 110 dólares por barril. El incidente recuerda, una vez más, cuán frágil es el hilo que conecta la energía con la estabilidad económica global: un punto geográfico de apenas unos kilómetros de ancho puede determinar el costo de la calefacción en millones de hogares. Los mercados, siempre atentos a la continuidad del suministro, respondieron con la urgencia que impone la incertidumbre.