Cuando los cañones hablan, los mercados energéticos escuchan. El crudo Brent rozó los 108 dólares por barril esta semana —su nivel más alto en cuatro meses— mientras la escalada de hostilidades en Medio Oriente amenaza con interrumpir el flujo de energía que atraviesa el estrecho de Ormuz, arteria vital del mundo moderno. Arabia Saudí reporta su producción más baja desde 1990, Irán y Estados Unidos se preparan para un conflicto prolongado, y el mercado comienza a recalibrar no solo los precios, sino la geografía misma del suministro global.