Los bonos del Tesoro estadounidense, durante décadas el refugio más seguro del mundo, han alcanzado rendimientos del 5% por primera vez en veinte años, señal de que la confianza en la solidez fiscal de Washington se está resquebrajando. Detrás de esta cifra se acumulan presiones concretas: un déficit que el FMI estima en 7,5% del PBI, promesas electorales de gasto masivo y un precio del petróleo que alimenta la inflación. Lo que antes era un privilegio casi automático —financiarse barato por ser la economía de reserva global— ahora debe ganarse de nuevo, y el costo de no lograrlo lo pagan fami