En los primeros días de septiembre de 2026, el Papa León XIV eligió presentarse ante el mundo no desde la majestad del trono pontificio, sino desde la humildad del peregrino, viajando a Genazzano para venerar a la Madre del Buen Consejo. En ese gesto sencillo y cargado de siglos, el líder de la Iglesia católica recordó que la autoridad más profunda no reside en el poder institucional, sino en la disposición a buscar guía y consejo. Su mensaje central —que la paz verdadera germina primero en el interior de cada persona antes de irradiarse al mundo— ofrece una respuesta espiritual a una época ma