En un momento en que el mundo acelera sin pausa, el Papa León XIV convocó a los obispos recién nombrados a resistir la tentación del activismo vacío y a redescubrir la oración como fundamento de todo liderazgo. Su mensaje, pronunciado desde Roma, no es solo una instrucción pastoral sino una lectura del tiempo: la Iglesia, dice, solo puede ofrecer esperanza genuina si sus pastores están primero enraizados en la presencia de Cristo, y si custodian activamente la dignidad humana frente a las transformaciones que la inteligencia artificial impone sobre el mundo.