Lo que durante décadas fue un refugio de precios bajos para el viajero paciente —el otoño— ha comenzado a perder su carácter de temporada baja. Impulsados por veranos cada vez más extremos y la libertad del trabajo remoto, millones de personas han descubierto simultáneamente la misma escapatoria, elevando las tarifas aéreas nacionales en EE.UU. hasta un 39% respecto al año anterior y borrando, por primera vez en mucho tiempo, la brecha histórica con los precios del verano. La búsqueda de la oferta no ha desaparecido, pero exige ahora más ingenio, más flexibilidad y una disposición a cuestionar