En los mercados financieros globales, el oro recuperó terreno con su mayor impulso en dos semanas el 3 de septiembre, cuando el debilitamiento del dólar frente al yen y las señales moderadas de la Reserva Federal sobre los tipos de interés recordaron, una vez más, que el metal precioso funciona como espejo de las incertidumbres monetarias de su época. Lo que sube o baja no es solo un precio, sino la confianza colectiva en el valor del dinero y en la capacidad de las instituciones para gobernarlo.