En los primeros meses de 2026, el oro parecía encarnar la promesa de la estabilidad, pero la escalada bélica en Oriente Medio reveló cuán frágil puede ser esa certeza. El metal precioso cayó más de 21 por ciento desde su máximo histórico, arrastrando consigo más de 2.000 millones de dólares en valor de las reservas del Banco Central argentino. Lo que los mercados llaman un 'activo refugio' demostró, una vez más, que ningún instrumento escapa del todo a la lógica del miedo colectivo.
El oro se desploma y borra ganancias de 2026, golpeando reservas del BCRA
El oro devolvió todas las ganancias de 2026 en apenas dos meses
¿Por qué el oro, que se supone es un refugio seguro, cayó tan dramáticamente?
Porque en una crisis geopolítica, el dólar estadounidense se convierte en el refugio más seguro. Cuando suben las tasas de interés para combatir la inflación causada por precios altos del petróleo, el oro pierde atractivo porque no genera rendimientos. Es un activo que compite con los bonos del Tesoro.
¿Qué significa esto para el Banco Central argentino?
El BCRA posee 2 millones de onzas de oro. Cuando el precio cae 1.200 dólares por onza, eso representa pérdidas de miles de millones de dólares en sus reservas internacionales. En tres semanas perdió 2.061 millones de dólares en valor.
¿Es permanente esta caída?
Probablemente no. Los analistas esperan que el oro se recupere en el segundo trimestre si la Reserva Federal comienza a reducir tasas. Pero mientras el conflicto en Oriente Medio continúe y el dólar siga siendo el refugio preferido, el oro seguirá bajo presión.
¿Qué tan grave es perder 2.000 millones de dólares en reservas?
Es significativo para un país que necesita mantener sus reservas internacionales lo más sólidas posible. Esos dólares son el colchón de estabilidad de la moneda nacional. Pero también es importante recordar que el oro subió 2.500 millones en enero, así que el año sigue siendo volátil.
¿Qué debería hacer el BCRA?
Eso depende de su estrategia. Algunos bancos centrales venden oro en máximos históricos. Otros lo mantienen como reserva de largo plazo, asumiendo que las crisis geopolíticas son temporales. El BCRA tendrá que decidir si ve esto como una oportunidad o como una amenaza.
Il Polso
- El oro se desplomó más de 1.200 dólares desde su récord de enero, comportándose con la volatilidad de un activo especulativo en lugar de un refugio conservador.
- La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán disparó el precio del petróleo hacia los 100 dólares por barril, alimentando expectativas de que la Reserva Federal no solo no bajaría tasas, sino que podría subirlas.
- El dólar desplazó al oro como refugio preferido: el billete verde subió cerca de 2 por ciento desde el inicio del conflicto, mientras los rendimientos de los bonos del Tesoro se dispararon en toda la curva.
- El Banco Central perdió 2.061 millones de dólares en el valor de su posición aurífera en apenas tres semanas, en un momento en que la solidez de las reservas era políticamente crítica.
- Los analistas proyectan una posible recuperación del oro en el segundo trimestre si la Fed recorta tasas, pero advierten que la volatilidad geopolítica seguirá limitando cualquier rebote sostenido.
En los primeros meses de 2026, el oro parecía encarnar la promesa de la estabilidad, pero la escalada bélica en Oriente Medio reveló cuán frágil puede ser esa certeza. El metal precioso cayó más de 21 por ciento desde su máximo histórico, arrastrando consigo más de 2.000 millones de dólares en valor de las reservas del Banco Central argentino. Lo que los mercados llaman un 'activo refugio' demostró, una vez más, que ningún instrumento escapa del todo a la lógica del miedo colectivo.
A comienzos de 2026, el oro tocó máximos históricos cerca de los 5.586 dólares la onza en enero, y esa fortaleza se tradujo en ganancias concretas para el Banco Central argentino, que posee alrededor de 2 millones de onzas. En su mejor momento, esa tenencia superaba los 11.000 millones de dólares. Pocas semanas después, el escenario era irreconocible.
La escalada del conflicto en Oriente Medio, con Irán como epicentro, desató una dinámica que nadie esperaba de un metal considerado conservador. El oro se comportó como un activo de alto riesgo, amplificando los movimientos del mercado con una violencia inusual. Para mediados de marzo, la onza cotizaba en torno a los 4.374 dólares en los futuros de Nueva York, acumulando una caída de más del 21 por ciento desde su máximo histórico y devolviendo todas las ganancias acumuladas durante el año.
Detrás de la caída operó una lógica implacable: el petróleo cerca de los 100 dólares por barril aumentó las presiones inflacionarias y redujo a casi cero las probabilidades de un recorte de tasas por parte de la Reserva Federal. Los operadores llegaron a descontar un 50 por ciento de chances de que la Fed subiera tasas hacia octubre. En ese entorno, el oro —que no genera rendimientos propios— pierde atractivo frente a los bonos del Tesoro, cuyos rendimientos se dispararon en todos los tramos de la curva. El dólar, en cambio, emergió como el refugio por excelencia, subiendo cerca de 2 por ciento desde el inicio de las hostilidades.
Para el Banco Central, el impacto fue inmediato: entre el 2 de marzo y mediados del mes, el valor de su posición en oro cayó de 10.810 millones a 8.749 millones de dólares, una erosión de 2.061 millones en apenas tres semanas. La pérdida llegó en un momento en que la institución necesitaba mostrar reservas sólidas.
Aun así, los analistas no dan por cerrado el capítulo. Si la Reserva Federal retoma el camino de la baja de tasas en el segundo trimestre —como se esperaba antes del conflicto—, el oro podría recuperar terreno. Los bancos centrales del mundo siguen comprando el metal, lo que sostiene un piso de demanda. Pero mientras Oriente Medio no muestre señales claras de distensión, la volatilidad seguirá siendo la única constante.
A principios de año, el oro parecía ser la apuesta segura. La onza alcanzó máximos históricos cerca de los 5.586 dólares en enero, y esa fortaleza se tradujo directamente en ganancias para las reservas internacionales del Banco Central, que posee alrededor de 2 millones de onzas en su activo. En el mejor momento, a fines de enero, esa tenencia valía 11.172 millones de dólares, una ganancia de 2.521 millones respecto al inicio del año. Pero en las últimas semanas, todo cambió.
La escalada de tensiones en Oriente Medio, con el conflicto centrado en Irán, provocó un colapso en los precios del oro que nadie esperaba de un activo considerado tradicionalmente conservador. El metal precioso se comportó como un activo de alto riesgo, similar a las criptomonedas, amplificando los movimientos del mercado con una violencia inusual. Para mediados de marzo, la onza caía a 4.374,80 dólares en los mercados de futuros de Nueva York, acumulando una pérdida de más de 1.200 dólares o 21,7 por ciento desde su máximo histórico. En apenas dos meses, el oro devolvió todas las ganancias que había acumulado durante 2026.
La dinámica de los mercados globales explica esta caída. Los precios elevados del petróleo, impulsados por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, presionaron al metal precioso al aumentar la probabilidad de que la Reserva Federal mantuviera o incluso elevara sus tasas de interés en lugar de reducirlas. Los operadores descartaron prácticamente cualquier posibilidad de un recorte de tasas en la reunión de la Fed programada para esa semana. El crudo cerró en torno a los 100 dólares el barril en una sesión volátil. Cuando suben las tasas de interés, los metales preciosos sufren porque no generan rendimientos propios, lo que los hace menos atractivos para los inversores.
El dólar estadounidense emergió como el refugio seguro por excelencia durante el conflicto, desplazando al oro de un rol que había ocupado durante el último año. El billete verde subió cerca de 2 por ciento desde que comenzaron los ataques entre Estados Unidos e Israel e Irán. Los rendimientos de los bonos del Tesoro se dispararon en todos los tramos de la curva, golpeando a prácticamente todos los activos globales. Los operadores comenzaron a descontar una probabilidad del 50 por ciento de que la Reserva Federal se viera obligada a subir las tasas para octubre debido a presiones inflacionarias impulsadas por la energía. El oro, en este contexto, se encaminaba a su peor semana en décadas.
Para el Banco Central, las consecuencias fueron inmediatas y cuantificables. Desde el 2 de marzo, cuando la tensión geopolítica comenzó a afectar seriamente los mercados, la posición de oro en las reservas internacionales disminuyó de 10.810 millones de dólares a 8.749 millones en apenas tres semanas, una pérdida de 2.061 millones de dólares al precio vigente. Esa erosión de valor ocurrió en un momento en que el Banco Central necesitaba mantener sus reservas lo más sólidas posible.
Sin embargo, los analistas no ven esta caída como el final de la historia. Varios estrategas proyectan una recuperación del oro en el segundo trimestre si la Reserva Federal finalmente reduce las tasas de interés, como se espera que ocurra en 2026. El entorno macroeconómico sigue siendo favorable para el metal, con una elevada incertidumbre geopolítica y económica que típicamente impulsa la demanda de activos seguros. Los bancos centrales del mundo continúan comprando oro, lo que proporciona un piso de demanda. Aun así, el fortalecimiento del dólar y el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro podrían limitar el potencial alcista del oro en el corto plazo. Sin señales claras de distensión diplomática en Oriente Medio, la volatilidad seguirá siendo el rasgo dominante de los mercados.
Citazioni salienti
El dólar ha sido el refugio seguro por excelencia durante este conflicto. Esto perjudica al oro, ya que durante el último año, el oro ha sido el refugio seguro por excelencia— Daniel Ghali, estratega senior de materias primas del Toronto Dominion Bank
En el segundo trimestre, el camino de menor resistencia para los precios del oro sigue siendo al alza. El entorno macroeconómico es altamente favorable, con una elevada incertidumbre geopolítica y económica— Ricardo Evangelista, analista Senior de ActivTrades