En un mundo donde el dinero busca refugio ante la incertidumbre, el oro volvió a brillar esta semana como termómetro de las esperanzas y los temores del mercado global. Un dato de inflación moderada en Estados Unidos —los precios al consumo subieron apenas un 0,1% en julio— alivió la presión sobre la Reserva Federal y recordó a los inversores que el ciclo de endurecimiento monetario podría estar llegando a su límite. El metal precioso, que no genera rendimientos pero sí preserva valor en tiempos de duda, rozó los US$4.400 la onza y superó una señal técnica clave por primera vez desde abril, mi