El oro cae por fortaleza del dólar, pero pérdidas se limitan por señales laborales débiles

El dólar al alza actúa como un factor bajista diario para el metal
Un analista explica por qué la fortaleza del dólar presionó los precios del oro el lunes.

En los mercados de materias primas, el oro enfrentó el lunes una presión silenciosa pero elocuente: el dólar se fortaleció y encareció el metal para el mundo, mientras los datos laborales estadounidenses susurraban que la economía se enfría y que la Reserva Federal podría no subir las tasas tan pronto. Esta tensión entre dos fuerzas opuestas mantuvo las pérdidas contenidas, recordándonos que los mercados rara vez se mueven en una sola dirección cuando la incertidumbre es el verdadero protagonista.

  • El oro cedió 0.8% desde sus máximos de dos semanas, cotizando a 4,143.12 dólares por onza, bajo el peso de un dólar que no da tregua.
  • La apreciación del dólar en 0.2% actuó como un freno automático sobre la demanda global del metal, encareciendo el oro para inversores fuera de Estados Unidos.
  • Los datos de empleo de junio llegaron más débiles de lo esperado, con revisiones a la baja, sembrando dudas sobre si la Fed realmente subirá tasas en el corto plazo.
  • Esa expectativa de tasas más bajas actuó como escudo para el oro, limitando las pérdidas y empujando los futuros de agosto a cerrar en 4,155.50 dólares, un alza de 0.7%.
  • El aluminio se movió en sentido contrario, subiendo 0.8% en la LME hasta 3,115 dólares por tonelada, impulsado por temores de escasez vinculados a interrupciones de suministro en Medio Oriente.

El lunes, el oro retrocedió 0.8% desde sus máximos de dos semanas, cotizando a 4,143.12 dólares por onza en el mercado al contado. El principal responsable fue el dólar, que se apreció 0.2% y encareció automáticamente el metal para compradores fuera de Estados Unidos. Como señaló Jim Wyckoff, analista de American Gold Exchange, un índice del dólar al alza funciona como un factor bajista constante para el oro: la relación inversa entre ambos activos es una de las más predecibles de los mercados.

Sin embargo, las pérdidas no fueron tan profundas como podrían haber sido. Los datos laborales de la semana anterior revelaron que el empleo en junio se desaceleró y que las cifras de meses previos fueron revisadas a la baja. Esa señal de enfriamiento económico redujo las expectativas de que la Reserva Federal suba las tasas de interés en el corto plazo, lo que beneficia al oro: el metal no genera rendimiento propio, y se vuelve más atractivo cuando los activos de renta fija ofrecen menos. Los futuros con entrega en agosto cerraron incluso en alza, a 4,155.50 dólares, sugiriendo que algunos inversores ya se posicionaban para una recuperación.

Mientras el oro navegaba entre fuerzas contradictorias, el aluminio tuvo una jornada más clara. En la Bolsa de Metales de Londres, el metal subió 0.8% hasta 3,115 dólares por tonelada, impulsado por preocupaciones concretas de oferta: interrupciones en el suministro desde Medio Oriente y una disminución de las existencias disponibles apuntan a una posible escasez en los próximos meses. A diferencia del oro, atrapado entre señales macroeconómicas opuestas, el aluminio respondió a fundamentos más directos de oferta y demanda.

El lunes comenzó con una caída en los precios del oro, que retrocedieron desde sus máximos de dos semanas atrás. El metal precioso cedió 0.8%, cotizando a 4,143.12 dólares la onza en el mercado al contado, después de haber alcanzado su punto más alto desde el 22 de junio. Sin embargo, la caída no fue tan pronunciada como podría haber sido, porque los mercados estaban procesando señales contradictorias: mientras el dólar se fortalecía, los datos laborales estadounidenses sugerían una economía que se estaba desacelerando.

El dólar fue el principal culpable de la presión sobre el oro. La moneda estadounidense se apreciaba 0.2% el lunes, lo que automáticamente encarece el oro para cualquiera que lo compre en otras divisas. Jim Wyckoff, analista de American Gold Exchange, lo explicó de manera directa: el índice del dólar al alza actúa como un factor bajista diario para el metal. Es una relación inversa que se repite constantemente en los mercados: cuando el dólar sube, el oro se vuelve más caro de comprar para inversores fuera de Estados Unidos, lo que reduce la demanda.

Pero aquí es donde la historia se complica. Los datos que llegaron la semana anterior mostraban que el empleo estadounidense se estaba enfriando. El crecimiento de empleos en junio se desaceleró, y además las cifras de meses anteriores fueron revisadas a la baja. Esto cambió el cálculo de los mercados sobre lo que haría la Reserva Federal. Si la economía se estaba debilitando, la posibilidad de que la Fed subiera las tasas de interés en el corto plazo disminuía considerablemente. Y tasas de interés más bajas, o la expectativa de ellas, tienden a favorecer al oro, porque el metal no genera rendimiento y es más atractivo cuando los bonos y otros activos de renta fija ofrecen menos.

Esta tensión entre dos fuerzas opuestas es lo que limitó las pérdidas del oro el lunes. No fue un día de pánico ni de capitulación. Los futuros del oro con entrega en agosto incluso subieron 0.7%, cerrando a 4,155.50 dólares la onza, lo que sugiere que algunos participantes del mercado estaban posicionándose para una recuperación.

Mientras el oro se debatía, el aluminio tuvo un día diferente. Los precios del aluminio en la Bolsa de Metales de Londres subieron 0.8%, alcanzando 3,115 dólares por tonelada. El impulso vino de preocupaciones sobre la oferta: hay señales de que podría haber escasez de aluminio en los próximos meses, impulsada por interrupciones en el suministro desde Medio Oriente y por la disminución de las existencias disponibles. A diferencia del oro, que está atrapado entre la fortaleza del dólar y la debilidad laboral, el aluminio se mueve por fundamentales de oferta y demanda más directos.

El índice del dólar está ligeramente al alza y eso supone un factor bajista diario para el oro
— Jim Wyckoff, analista de American Gold Exchange
The Hearth Conversation Another angle on the story
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¿Por qué el dólar más fuerte hace caer el oro si ambos son activos denominados en dólares?

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No es que ambos sean lo mismo. El oro se compra y se vende en dólares, pero los inversores de todo el mundo lo compran. Cuando el dólar sube, el oro se vuelve más caro para alguien en Europa o Asia. Menos gente puede permitirse comprarlo, así que cae la demanda.

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Entonces, ¿por qué el oro no cayó más el lunes si el dólar estaba subiendo?

Model

Porque al mismo tiempo, los datos de empleo estadounidense estaban débiles. Eso hizo que los mercados pensaran que la Fed no subiría las tasas tan rápido. Y cuando las tasas bajan, el oro se vuelve más atractivo porque no tienes que competir con bonos que pagan mucho interés.

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¿Eso significa que el oro es una apuesta contra la Fed?

Model

Es más complicado. El oro es una apuesta contra la debilidad económica y contra la inflación. Cuando la economía se debilita, la gente busca refugio. Cuando hay inflación, el oro mantiene su valor. Pero cuando la Fed sube tasas para combatir la inflación, eso fortalece el dólar y hace que el oro sea menos atractivo. El lunes vimos ambas cosas sucediendo al mismo tiempo.

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¿Y el aluminio? ¿Por qué subió cuando el oro bajaba?

Model

El aluminio se mueve por razones completamente diferentes. No es un refugio seguro como el oro. Es un metal industrial. Subió porque hay preocupaciones reales sobre que no habrá suficiente aluminio disponible. Las interrupciones en Medio Oriente y los inventarios bajos son problemas concretos de oferta.

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¿Debería alguien estar preocupado por esto?

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Depende de quién seas. Si eres inversor en oro, el lunes fue un recordatorio de que el dólar sigue siendo el factor dominante. Si eres productor o usuario de aluminio, sí, hay razones para estar atento a los precios.

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