Ir a conciertos, cenar o viajar solo se ha normalizado como práctica voluntaria, no por aislamiento sino por flexibilidad y autonomía personal. Las ciudades se adaptan con microespacios, coworking y movilidad flexible, pero actividades solitarias en montaña generan riesgos de emergencia sin acompañamiento inmediato.
El ocio en solitario transforma nuestras ciudades y desafía los sistemas de emergencia
Rescates en montaña aumentan por actividades solitarias; 66 incidentes en Islas Canarias en primer semestre 2025, con riesgos de caídas, golpes de calor y dificultades de localización.