Cada cierto tiempo, el océano Pacífico se calienta y el mundo entero lo siente: lluvias que exceden lo habitual, vientos que ponen a prueba lo que construimos y granizo que recuerda la fragilidad de lo cotidiano. El fenómeno de El Niño se aproxima al centro y noreste argentino con pronóstico de tormentas intensas para la primavera y el verano de 2027, y la sabiduría colectiva sugiere que la mejor respuesta al caos climático no es la resignación, sino la preparación silenciosa y metódica del hogar antes de que llegue la primera alerta.