Hace tres mil años, una mujer de estatus elevado murió en el antiguo Egipto con una expresión de agonía que el tiempo no ha podido borrar. Descubierta en 1935 en Tebas, su rostro congelado en un grito silencioso desconcertó a generaciones de investigadores. Nuevos análisis realizados en 2024 sugieren que ese gesto no fue producto de una momificación descuidada, sino el último testimonio de un cuerpo sorprendido por la muerte súbita, preservado con una fidelidad que ningún embalsamador pudo haber planeado.
El misterio de la 'momia que grita': nuevos análisis revelan cómo quedó congelada su expresión
Una mujer murió hace aproximadamente 3.000 años, posiblemente por un evento cardiovascular o mordedura de serpiente que causó dolor intenso.