El mayor estudio de ADN neandertal cuestiona que la degeneración genética causara su extinción

El estudio documenta evidencia de canibalismo neandertal en la cueva de Goyet, Bélgica, donde individuos de la misma población fueron descarnados y fracturados.
Si no se extinguieron por degeneración interna, ¿quién los mató?
El análisis genético sugiere que los neandertales tardíos eran poblaciones saludables, lo que apunta hacia los humanos modernos como responsables de su extinción.
Mark

¿Por qué es importante saber si los neandertales estaban genéticamente condenados o no?

Mimi

Porque cambia completamente quién es responsable de su desaparición. Si se extinguieron por degeneración interna, fue un proceso inevitable, casi natural. Pero si sus poblaciones eran saludables y diversas, entonces alguien los mató. Y ese alguien éramos nosotros.

Mark

¿Cómo pueden estar tan seguros de que los neandertales de Europa occidental no estaban aislados?

Mimi

El ADN no miente sobre parentesco. Cuando secuencias a veintiséis individuos de diez lugares diferentes y ves que están conectados genéticamente, que comparten ancestros recientes, sabes que se estaban reproduciendo entre grupos. No eran islas genéticas.

Mark

¿Qué significa que encontraran canibalismo en Goyet?

Mimi

Significa que esos neandertales fueron descarnados y fracturados por otros neandertales de su propia región. No sabemos por qué. Pero es un recordatorio de que la violencia no es una invención humana moderna.

Mark

¿Por qué nunca encuentran un neandertal con un antepasado humano reciente?

Mimi

Esa es la pregunta que nadie puede responder con certeza. Tal vez los humanos estaban dispuestos a incorporar bebés neandertales a sus comunidades, pero los neandertales no lo estaban. O tal vez simplemente no se encontraban en los lugares correctos. Pero el patrón es consistente y extraño.

Mark

¿Qué cambia ahora en cómo entendemos a los neandertales?

Mimi

Dejan de ser una especie fracasada y condenada. Eran tan diversos, tan capaces de organización social, como cualquier población humana. Su extinción no fue inevitable. Fue rápida. Y eso sugiere que algo externo los eliminó, no que colapsaran desde adentro.

  • 27 genomas neandertales analizados de 10 yacimientos entre Bélgica y Francia
  • Hace 50.000 años, poblaciones neandertales grandes e interconectadas, no aisladas
  • Evidencia de canibalismo en cueva de Goyet, Bélgica, entre miembros de la misma población
  • Nunca se ha encontrado un neandertal con antepasado humano reciente, aunque lo opuesto sí existe

El estudio de 27 genomas neandertales revela que hace 50.000 años existían poblaciones grandes e interconectadas, no aisladas como se creía. Los neandertales de Europa occidental no mostraban signos de declive demográfico, lo que sugiere una extinción rápida posiblemente causada por humanos modernos.

Un análisis de 27 genomas de neandertales tardíos muestra poblaciones diversas y conectadas, cuestionando que la degeneración genética causara su extinción e indicando un posible papel humano.

Hace cincuenta mil años, cuando los neandertales estaban a punto de desaparecer de la Tierra, no vivían como creíamos: aislados en pequeños grupos, condenados por la debilidad genética de sus propios linajes. Un análisis de 27 genomas extraídos de diez yacimientos entre Bélgica y Francia, publicado esta semana en Nature, obliga a reescribir esa historia. Los neandertales tardíos del noroeste europeo formaban poblaciones grandes y conectadas, con suficiente diversidad genética para sobrevivir. La pregunta que emerge es incómoda: si no se extinguieron por degeneración interna, ¿quién los mató?

El estudio, liderado desde el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig, representa un salto técnico sin precedentes. Hasta hoy, los científicos contaban con solo cuatro genomas neandertales de alta calidad, aquellos que permiten reconstruir la historia familiar completa de un individuo. Tres provenían de las cuevas de Denisova y Chagyrskaya en Siberia, donde los restos de hace entre sesenta mil y ciento veinte mil años mostraban una historia de endogamia intensa: apareamientos entre parientes cercanos, incluso medio hermanos. Pero esos yacimientos siberianos estaban en el extremo del territorio neandertal, geográficamente aislados. Lo que sucedía allí no podía generalizarse al resto de la especie. El quinto genoma de alta calidad, presentado ahora, proviene de la cueva de Goyet en Bélgica y data de hace cuarenta y cinco mil años. Este individuo no llevaba las marcas genéticas del incesto que caracterizaba a sus parientes siberianos. Más aún: los nuevos datos revelan que los neandertales de Europa occidental parecen haber formado parte de una red regional interconectada, no de grupos aislados condenados al colapso genético.

Los huesos de Goyet cuentan una historia diferente, más oscura. Muchos presentan marcas de descarnado y fracturas para acceder a la médula ósea. Los arqueólogos han interpretado estos restos como uno de los mejores ejemplos documentados de canibalismo neandertal en Europa. Lo sorprendente es que el ADN revela que los individuos canibalizados pertenecían al mismo grupo genético que otros neandertales de la región. No eran invasores de una población ajena. Eran parte de la comunidad. Alba Bossoms-Mesa, investigadora del Max Planck y primera autora del estudio, lo plantea sin rodeos: sabemos que esos neandertales no eran locales, y son precisamente los que fueron canibalizados. ¿Fueron víctimas de conflictos internos? ¿Rituales de canibalismo? ¿Una respuesta desesperada al hambre? El ADN no responde esa pregunta.

Carles Lalueza-Fox, experto en ADN antiguo del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona que no participó en el estudio, señala que estos resultados apuntan hacia una idea radicalmente distinta de cómo desaparecieron los neandertales. Cuando vivían estos últimos neandertales, ya había humanos modernos en Europa. Pero a diferencia de lo que se ve en otras poblaciones neandertales o en especies animales en peligro de extinción, el individuo de Goyet no muestra las señales genéticas de declive demográfico prolongado. Las especies que se extinguen lentamente acumulan durante cientos o miles de años los efectos genéticos de la baja diversidad. Este neandertal no los tenía. No estaban en un proceso de colapso lento. Pero hay especies que desaparecen de golpe. Los humanos somos capaces de extinguir especies en pocas décadas, sin dejar tiempo para que se acumulen esas señales de declive. Puede que eso señale a los humanos modernos como responsables de una extinción más rápida.

El estudio también confirma un hallazgo enigmático sobre los cruces entre especies. Existen genomas de Homo sapiens antiguos que muestran antepasados neandertales muy recientes. Pero cuando los investigadores buscan lo opuesto —un neandertal con un tatarabuelo humano— nunca lo encuentran. Ampliaron considerablemente el número de individuos analizados y el patrón persiste. Bossoms-Mesa propone varias explicaciones. Tal vez los encuentros ocurrieron en regiones distintas de las estudiadas. Pero también podrían intervenir factores sociales o culturales. Imagina, dice, que los humanos estuvieran dispuestos a criar e incorporar a la comunidad a un bebé mitad neandertal, mitad humano, pero los neandertales no lo estuvieran. El flujo genético tendría una dirección clara.

Más allá de las conclusiones biológicas, el estudio representa un avance técnico considerable. El equipo desarrolló nuevas herramientas para recuperar información genética de restos muy degradados, muestras que habrían sido inutilizables hace apenas unos años. Gracias a esos métodos, fue posible reconstruir parentescos, identificar individuos representados por distintos fragmentos óseos e incluso corregir interpretaciones arqueológicas previas. El análisis de cuarenta genomas mitocondriales, que se heredan solo por vía materna, permitió datar períodos de expansión y contracción de las poblaciones neandertales. Y aquí surge otra sorpresa: pese a la idea de que estaban bien adaptados al frío, los neandertales se expandían cuando el clima era más cálido. Sus momentos de mayor crecimiento poblacional llegaban durante fases templadas, no durante las glaciaciones.

Bossoms-Mesa afirma que el objetivo no es solo secuenciar individuos aislados, sino reconstruir poblaciones enteras y comprender cómo interactuaban en los últimos milenios de su existencia. Los nuevos datos permitirán responder preguntas sobre esos neandertales con una cantidad de información inédita. La gran dificultad ahora es hacer algo que la mente humana resiste naturalmente: dejar de convertir a los neandertales en clichés, en bárbaros congelados y genéticamente condenados. Fueron individuos que vivieron hace más de cuarenta siglos, con sociedades que pudieron ser florecientes o decadentes, violentas o pacíficas. Construyeron su propia identidad, como hacemos todos, definiéndose contra otros. Solo que algunos de esos otros eran humanos modernos. Y eso, al parecer, fue lo que los mató.

Los neandertales tardíos del noroeste de Europa parecen haber formado parte de una población regional interconectada, en lugar de pequeños grupos aislados con apareamientos frecuentes entre parientes cercanos.
— Benjamin M. Peter, coautor del estudio, Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva
Puede que esto señale a los humanos como culpables de una extinción más rápida, ya que son capaces de extinguir especies en pocas décadas sin dejar tiempo para que se acumulen señales de declive demográfico.
— Carles Lalueza-Fox, Instituto de Biología Evolutiva (CSIC-UPF) de Barcelona
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