Madrid abrió por primera vez sus puertas a la Fórmula 1 con el estreno del circuito Madring, un trazado híbrido que combina la fluidez de los grandes circuitos permanentes con la intensidad de las calles urbanas. Los expertos reconocieron en él un escenario de nivel mundial, capaz de exigir lo máximo a pilotos y máquinas, mientras la afición recordaba que detrás de esta oportunidad histórica late, en buena medida, el nombre de Fernando Alonso. Como ocurre con todo debut, la grandeza y la improvisación compartieron protagonismo, recordándonos que incluso los sueños más ambiciosos se construyen