Entre julio y agosto de 2026, la Reserva Federal documentó en su Libro Beige una economía estadounidense que avanza sin estridencias: diez de sus doce distritos registraron expansión moderada, sostenida por la inversión en inteligencia artificial y un consumidor que gasta con cautela creciente. Es la imagen de una maquinaria que no se detiene, pero que acumula fricciones —inflación persistente por encima del 3%, deuda en ascenso y tensiones geopolíticas— cuya suma aún no ha encontrado su punto de quiebre.