A finales de septiembre de 2026, Rusia celebró elecciones legislativas que entregaron a Rusia Unida una mayoría parlamentaria renovada, consolidando el dominio institucional de Putin en un momento de guerra prolongada. Lo que los gobiernos autoritarios suelen llamar ratificación popular, los observadores internacionales lo leyeron como un proceso viciado por irregularidades documentadas. Mientras los ciudadanos rusos depositaban sus votos, Ucrania lanzaba su mayor ofensiva contra Moscú en meses, recordando que el poder político y el poder militar rara vez se ejercen en mundos separados.