En los pasillos donde se diseñan las plataformas que moldean la atención de millones, un ingeniero que conoció esos mecanismos desde adentro ha alzado la voz. Arturo Béjar, exdirector de ingeniería de Meta, testificó que Instagram fue construido deliberadamente para generar uso compulsivo en menores, y que los datos que él mismo presentó sobre 200.000 usuarios afectados fueron ignorados por la cúpula directiva. Su testimonio llega en un momento en que la sociedad comienza a preguntarse si el precio del entretenimiento digital lo están pagando, en silencio, los más jóvenes.
El ingeniero que destapó los secretos de Instagram: «Meta no puede proteger a menores mientras viva de su atención»
Adolescentes han sufrido acoso sexual, daños emocionales relacionados con imagen corporal y casos de suicidio vinculados al uso de Instagram, según testimonios presentados en juicios contra Meta.