Este martes, la OCDE publica el Informe PISA 2025, midiendo el pulso educativo de 760.000 jóvenes de 90 países en un momento en que España arrastra dos caídas consecutivas de rendimiento. Más allá de los números, la pregunta que subyace es si el declive refleja una herida pasajera o una fractura más profunda en el modelo educativo occidental. Lo que se revele hoy no solo juzgará a los estudiantes, sino a las sociedades que los formaron.