Lo que comenzó como el incendio de un vehículo en una autopista castellana se ha convertido en una prueba de resistencia colectiva: la naturaleza, indiferente a los calendarios humanos, recuerda en pleno agosto que el fuego no distingue entre accidente y catástrofe. Desde las 16:30 horas de ayer, cuando las llamas escaparon de un automóvil en la AP-6 a la altura de Navas de San Antonio, decenas de personas trabajan sin pausa para que el cerro Caloco y los pueblos cercanos no sean consumidos por el avance del fuego. El nivel uno de peligrosidad que persiste esta mañana no es solo una clasificac