Desde 1934, una empresa japonesa llamada YKK ha tejido silenciosamente su presencia en la vida cotidiana de millones de personas alrededor del mundo: esas tres letras grabadas en la cremallera de una chaqueta, un pantalón o una mochila no son accidente sino el resultado de décadas de control meticuloso sobre cada eslabón de la cadena productiva. YKK vende más de diez mil millones de cremalleras al año, una cifra que desafía la imaginación y que convierte a este discreto gigante en uno de los monopolios industriales más silenciosos y duraderos de la historia moderna. Su historia invita a reflex