Después de siete sesiones consecutivas a la baja, la Bolsa española encontró el viernes un momento de pausa y recuperación, avanzando un 0,76% hasta rozar sin cruzar la frontera simbólica de los 20.000 puntos. El impulso llegó desde Wall Street y desde la relativa calma en los precios del petróleo, aunque el balance semanal siguió siendo negativo. En el fondo, la jornada recuerda que los mercados no narran historias simples: un día de alivio no reescribe una semana difícil, pero tampoco borra un año que acumula más del 15% de ganancias.