El Ibex roza los 20.000 puntos aliviado por la tregua petrolera, pero la deuda estadounidense mantiene la tensión

El mercado no se lo cree: Irán lleva 50 años bajo sanciones
Los inversores dudan de que nuevas sanciones contra Irán resuelvan la crisis petrolera que presiona los mercados desde marzo.
Mark

¿Por qué el Ibex sube apenas un 0,76% si el petróleo baja? Parece que debería subir más.

Mimi

Porque el petróleo es solo una parte del cuadro. Lo que realmente asusta ahora es la deuda estadounidense y lo que el Gobierno podría hacer para controlarla. Eso está presionando todo.

Mark

¿Y qué tiene que ver la deuda estadounidense con una bolsa española?

Mimi

Todo. Cuando suben los rendimientos de los bonos estadounidenses, el dinero se va allá en lugar de venir a Europa. Además, las empresas tecnológicas que cotizan en el Ibex también dependen de endeudarse barato para invertir en IA.

Mark

Entiendo. Pero dijiste que el mercado espera que esto se calme. ¿En cuánto tiempo?

Mimi

Los analistas hablan de semanas. Pero es una apuesta. Si el Gobierno estadounidense interviene demasiado en el mercado de bonos, podría salir el tiro por la culata.

Mark

¿Y mientras tanto, dónde pone su dinero la gente?

Mimi

En oro y bitcoin. Son los activos refugio cuando nadie confía en las monedas o en la deuda. El oro está en su mejor mes desde 1999.

Mark

Eso suena a pánico.

Mimi

No es pánico. Es prudencia. Es gente que dice: no sé qué va a pasar, así que me protejo.

  • El Ibex 35 sube 0,76% pero acumula caída semanal del 0,8%
  • Deuda estadounidense supera 40 billones de dólares
  • Rendimiento del bono a 10 años estadounidense supera 4,73%, máximos de dos décadas
  • Oro sube 2% y supera 4.600 dólares la onza, camino a su mejor mes desde 1999
  • Bitcoin recupera 6,7% hasta superar 77.200 dólares

El selectivo español rompe su racha bajista con una subida del 0,76%, aunque acumula caída semanal del 0,8% y sigue presionado por la tensión geopolítica. Los inversores dudan de la capacidad del Gobierno estadounidense para gestionar una deuda superior a 40 billones de dólares, lo que eleva los rendimientos de los bonos a máximos de dos décadas.

El Ibex 35 sube un 0,76% rozando los 20.000 puntos, aliviado por la desaceleración del petróleo, aunque los mercados de bonos estadounidenses mantienen presión ante posibles intervenciones del Gobierno.

El Ibex 35 cerró la jornada del viernes rozando los 20.000 puntos, territorio que había perdido el lunes anterior. La recuperación fue parcial: el selectivo español avanzó apenas un 0,76%, lo suficiente para romper una racha de caídas pero insuficiente para compensar el retroceso acumulado durante la semana, que se cerró con una pérdida del 0,8%. El alivio llegó principalmente de un frente inesperado: después de casi dos semanas de subidas sostenidas, el precio del petróleo comenzó a perder impulso. El barril de brent abrió con una caída superior al 0,6% y, aunque recuperó terreno antes del cierre europeo, se mantuvo alrededor de los 94 dólares, lejos de los picos alcanzados días atrás.

La desaceleración del crudo respondía a un cambio en la narrativa del mercado respecto a las sanciones que el presidente Donald Trump había anunciado contra Irán. El mandatario prometió imponer "las sanciones económicas más graves de la historia" en un plan que detallaría el lunes, pero los inversores mostraban escepticismo. Según Arne Lohmann Rasmussen, analista jefe de AS Global Risk Management, la lógica del mercado era simple: Irán lleva medio siglo bajo sanciones sin ceder, por lo que nuevas medidas solo prolongarían la crisis sin resolverla. Juan José Fernández-Figares, director de análisis de Link Securities, confirmaba que la guerra en Oriente Próximo y el encarecimiento del petróleo seguían siendo el principal lastre para las bolsas, una presión que se mantenía desde marzo, seis meses después del cierre del estrecho de Ormuz.

Pero el alivio petrolero quedaba opacado por una preocupación más profunda: la capacidad del Gobierno estadounidense para gestionar una deuda que ya superaba los 40 billones de dólares, equivalentes a 34 billones de euros. El miércoles, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, había anunciado que el Ejecutivo intensificaría sus recompras de bonos propios para absorber parte de la sobreoferta y controlar los rendimientos, aunque sin precisar el volumen de la intervención. El mercado reaccionó con inquietud. Steven Zeng, estratega de Deutsche Bank, advertía que históricamente los mercados han respondido negativamente cuando los fundamentos —como un nivel de deuda récord y déficits históricamente elevados— están en contra, y que nuevas intervenciones podrían resultar demasiado costosas.

Las consecuencias fueron inmediatas. El rendimiento del bono estadounidense a 10 años, referencia para todo el mercado de deuda, encadenaba dos sesiones de subidas y superaba el 4,73%, rozando máximos no vistos en dos décadas. Este movimiento al alza en los rendimientos encarecía el coste de la deuda y amenazaba con frenar las subidas de las bolsas, especialmente en el sector tecnológico, cuyos gigantes dependen del endeudamiento para financiar su fuerte gasto de capital en inteligencia artificial. El resto de Europa seguía la misma trayectoria que el Ibex: el Stoxx 600 acumulaba una caída del 0,75% en la semana a pesar de cerrar con ligeras subidas el viernes. En Estados Unidos, el S&P 500 repuntaba al cierre europeo pero cedía casi un 1,5% en la semana, lastrado tanto por el reciente repunte del petróleo como por datos decepcionantes de ventas minoristas en julio, que registraron su primer descenso en nueve meses.

La inquietud por la solvencia del Gobierno estadounidense también pasaba factura al dólar, que acumulaba una caída semanal de casi un 1% frente al euro. La moneda única europea rozaba los 1,17 dólares, su nivel más alto desde mediados de mayo. Con el dólar perdiendo su papel de activo refugio que había ejercido desde el inicio de la guerra en Irán, los inversores buscaban protección en otros lugares. El oro subía un 2% y superaba los 4.600 dólares la onza, recuperando su rol tradicional de refugio y encaminándose a su mejor mes desde 1999. El bitcoin, por su parte, mantenía una racha alcista de una semana en la que había recuperado casi una cuarta parte de su valor, subiendo un 6,7% hasta superar los 77.200 dólares, su nivel más alto desde mayo.

La jornada también dejó otra señal de tensión: el euríbor, el índice de referencia para las hipotecas en Europa, subió por encima del 3%, su nivel diario más alto en más de dos años. Este movimiento reflejaba la preocupación del mercado por la inflación y la posibilidad de que el Banco Central Europeo mantuviera los tipos oficiales elevados durante más tiempo o incluso volviera a subirlos. Sin embargo, no todo eran nubarrones. Joe Maher, analista de Capital Economics, argumentaba que la situación se calmaría en las próximas semanas: creía que los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo se estabilizarían a medida que volviera cierta calma tras el reciente episodio de volatilidad en los mercados mundiales de deuda soberana. Por ahora, el mercado esperaba ese respiro.

La narrativa del mercado es que Irán lleva 50 años sometido a sanciones y no va a ceder; esto no hará más que prolongar aún más la crisis
— Arne Lohmann Rasmussen, analista jefe de AS Global Risk Management
Históricamente, los mercados han reaccionado negativamente cuando los fundamentos están de su lado, y nuevas intervenciones podrían resultar demasiado costosas
— Steven Zeng, estratega de Deutsche Bank
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