En las vastas aguas del Pacífico, lejos de cualquier costa pero no de la conciencia humana, el huracán Karina alcanzó la categoría 3 este domingo con vientos de 205 km/h, recordándonos que la naturaleza no necesita tocar tierra para hacerse sentir. Formado apenas días atrás como tormenta tropical, su ascenso vertiginoso refleja la energía acumulada en un océano calentado por El Niño, fenómeno que convierte esta temporada en una de vigilancia sostenida. Aunque el centro del huracán permanecerá alejado de México y Baja California, su oleaje llegará de todas formas a las costas, como un mensaje e