En el corazón del verano, cuando los pasillos se aquietan y las camas descansan vacías, el Hospital Universitario Lucus Augusti de Lugo ha elegido este intervalo de silencio para sanar sus propias heridas. Dos unidades de hospitalización —Medicina Interna y Cirugía, con 34 camas cada una— cierran temporalmente para renovar suelos que envejecieron antes de tiempo, habitaciones que piden nueva pintura y sistemas de llamada que ya no responden con la fiabilidad que los pacientes merecen. Es el recordatorio de que los edificios que cuidan a las personas también necesitan, de vez en cuando, ser cui