El ausentismo beneficia a los K, advierte el gobierno
El domingo, Argentina se enfrenta a una cita electoral que el gobierno de Milei interpreta como un momento decisivo para la arquitectura del poder legislativo. La administración proyecta una participación de entre el 70 y el 75%, buscando revertir el récord de ausentismo que marcaron los comicios provinciales de este año. En la historia democrática del país, la abstención ha sido siempre un termómetro de la confianza ciudadana, y hoy el propio presidente convoca a las urnas con la convicción de que el silencio electoral tiene ganadores concretos.
- Milei advirtió públicamente que quienes se abstienen de votar favorecen a sus adversarios, en particular al kirchnerismo, elevando la tensión simbólica alrededor del ausentismo.
- Las elecciones provinciales de 2025 registraron una participación promedio del 60%, el nivel más bajo en comicios locales de la historia reciente, encendiendo las alarmas en el oficialismo.
- El gobierno proyecta revertir esa tendencia y alcanzar entre el 70 y el 75% de participación el domingo, apelando a la conciencia ciudadana sobre lo que está en juego en la composición legislativa.
- La composición de las cámaras es el verdadero botín: sin mayorías legislativas, la agenda presidencial queda paralizada, lo que convierte esta elección en una batalla por la gobernabilidad futura.
- El antecedente más bajo en elecciones generales fue el 71,7% de 2021, en plena pandemia; superar ese umbral el domingo definiría si Argentina consolida o profundiza su tendencia al desencanto electoral.
El presidente Javier Milei realizó un llamado explícito a la participación electoral de cara a los comicios del domingo 26 de octubre, advirtiendo que la abstención beneficia directamente a sus adversarios políticos. En declaraciones televisivas, Milei sostuvo que quienes no votan son ciudadanos de bien que se quedan en casa, mientras que sus opositores no pueden darse ese lujo. La preocupación oficial es concreta: las elecciones provinciales celebradas a lo largo de 2025 en provincias como Buenos Aires, Santa Fe, Salta y Misiones, entre otras, promediaron apenas un 60% de participación, marcando un récord histórico de ausentismo en comicios locales.
Funcionarios de la administración proyectan que la elección general superará el 70% del padrón, ubicándose entre el 70 y el 75%. El argumento central del gobierno es que la composición de las cámaras legislativas resulta determinante para la viabilidad de su agenda, y que el kirchnerismo busca deliberadamente minimizar la importancia de estos comicios para desalentar la concurrencia.
La historia electoral argentina ofrece un marco de referencia complejo. El piso más bajo en elecciones generales se registró en 2021, en plena pandemia, con un 71,7% de participación. Antes, el récord de ausentismo correspondía a 2003, año marcado por la crisis que forzó la renuncia de Fernando de la Rúa, con un 71,9%. En 2019, la participación en los comicios parlamentarios fue del 75,15%, y en 2023 trepó al 77%, impulsada por la competencia presidencial. La ampliación del padrón en 2013, cuando la ley habilitó el voto a los 16 años, añadió otra variable a la lectura de las tendencias.
Con el antecedente de las provinciales y la apatía que reflejan, existe una posibilidad real de que el domingo se registre un nuevo mínimo histórico en elecciones generales. El gobierno lo sabe, y por eso el propio Milei tomó la palabra para intentar torcer esa corriente.
El presidente Javier Milei hizo un llamado directo a los ciudadanos para que concurran a las urnas el próximo domingo, advirtiendo que la abstención electoral juega a favor de sus adversarios políticos. En una entrevista televisiva transmitida esta semana, Milei fue explícito: los que no votan son "la gente de bien", mientras que quienes sí lo hacen son "los malos" que no pueden permitirse faltar a las urnas. Su mensaje refleja una preocupación real del gobierno sobre los niveles de participación que se han registrado en los últimos comicios.
Los funcionarios de la administración Milei proyectan que la participación electoral en los comicios generales del domingo 26 de octubre superará el 70%, ubicándose entre el 70 y 75% del padrón electoral. Esto representaría un aumento de más de diez puntos porcentuales respecto a las elecciones provinciales realizadas a lo largo de este año, donde la participación promedió apenas el 60%. Esas elecciones provinciales se llevaron a cabo en jurisdicciones como la Ciudad y Provincia de Buenos Aires, Santa Fe, San Luis, Salta, Jujuy, Chaco y Misiones, entre otras, y marcaron un récord histórico de ausentismo en comicios locales.
El gobierno sostiene que el ausentismo beneficia específicamente al kirchnerismo, y por eso apela a que los ciudadanos tomen conciencia de lo que está en juego. Milei enfatizó en su entrevista que la composición de las cámaras legislativas es determinante para la viabilidad de los proyectos presidenciales. Sin cambios en esa composición, argumentó, resulta muy difícil después avanzar con la agenda legislativa. El kirchnerismo, según la perspectiva oficial, busca precisamente subestimar la importancia de la elección para desalentar la participación.
Históricamente, Argentina ha experimentado fluctuaciones significativas en la participación electoral durante sus cuatro décadas de democracia ininterrumpida. Las elecciones parlamentarias de 2021, realizadas en plena pandemia de coronavirus cuando regía una cuarentena que limitaba la circulación, registraron el nivel más bajo de participación desde 1983: votó el 71,7% del padrón, es decir 24.407.798 electores. Ese resultado rompió el récord anterior de ausentismo que databa de 2003, cuando la participación fue del 71,9%, en el contexto de la crisis económica que había provocado la renuncia del presidente Fernando de la Rúa.
La comparación entre elecciones requiere considerar cambios demográficos importantes. En 2012 se sancionó la Ley 26.774 que permitió a jóvenes de 16 y 17 años ejercer el derecho al voto, ampliando significativamente el padrón electoral. Cuando esa ley entró en vigencia, en 2013, aunque el porcentaje de participación bajó levemente de 79,25% a 77,64%, la cantidad absoluta de votantes creció en más de un millón de personas. Las elecciones primarias de 2019 marcaron el piso más bajo de participación en comicios desde el retorno de la democracia, con apenas el 66,2% del padrón votando.
En las elecciones generales de 2019, la participación fue del 75,15% en los comicios parlamentarios, aunque bajó respecto al 81,31% que se registró en la misma jornada para la elección presidencial. Cuatro años después, en 2023, la participación remontó al 77%, con 27.612.739 votantes, en una elección potenciada por la competencia entre candidatos presidenciales. Ahora, con las elecciones generales del próximo domingo, existe la posibilidad de que se registre un nuevo récord de ausentismo, en línea con la tendencia que marcaron las elecciones provinciales de este año.
Notable Quotes
Los malos no dejan de votar, los que no votan son la gente de bien. No hay que permitir que los malos dirijan nuestro futuro— Presidente Javier Milei, en entrevista con TV Pública
El kirchnerismo quiere subestimar el valor de la elección para que la gente no vaya a votar. La composición de las cámaras es muy importante, si uno no cambia esa composición es muy difícil después pasar proyectos— Presidente Javier Milei
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué el gobierno cree que el ausentismo específicamente beneficia al kirchnerismo?
Porque históricamente los votantes de Milei tienden a ser más movilizables en elecciones generales que en comicios locales. Cuando baja la participación, los bloques más organizados y disciplinados —como el kirchnerismo— logran mejor representación relativa.
¿Qué tan grave es el 60% de participación que vieron en las provinciales?
Es el más bajo registrado en elecciones locales. Sugiere que hay un tercio del padrón que simplemente no se moviliza, incluso cuando el voto es obligatorio. Eso es un problema estructural.
Milei dijo que "los malos no dejan de votar". ¿Qué quiso decir exactamente?
Que los sectores políticos tradicionales tienen máquinas electorales que garantizan asistencia. Si la gente de su base no va, pierde ventaja relativa frente a esos aparatos consolidados.
¿Importa realmente la composición de las cámaras para gobernar?
Según Milei, es fundamental. Sin mayoría legislativa, los proyectos no avanzan. Por eso necesita que su votante potencial se movilice, no solo que exista.
¿Cuál fue el ausentismo más grave en la historia democrática reciente?
Las primarias de 2019, con 66,2%. Pero en elecciones generales, 2021 fue el peor: 71,7% de participación durante la pandemia. Ahora temen repetir eso o empeorar.