El Gobierno incumple nuevamente el plazo constitucional para presentar los Presupuestos de 2027

La obligación constitucional pesa más que el bloqueo parlamentario
El Gobierno sostiene que puede continuar tramitando presupuestos sin senda fiscal aprobada, basándose en una interpretación de la Constitución.
Mark

¿Por qué es importante que el Gobierno presente presupuestos en plazo? ¿No pueden simplemente prorrogar los anteriores indefinidamente?

Mimi

La Constitución lo exige porque los presupuestos son la expresión anual de las prioridades del Gobierno. Prorrogar indefinidamente congela las decisiones de gasto y no permite ajustar la política fiscal a nuevas circunstancias. Además, es un acto de rendición de cuentas ante el Parlamento.

Luke

Pero aquí hay algo importante: el Gobierno ha incumplido el plazo, sí, pero ¿qué consecuencias reales tiene? El Tribunal Constitucional estudia el incumplimiento, pero no está claro qué puede hacer al respecto. ¿Es una declaración simbólica o tiene dientes?

Mark

¿Qué explica que el Gobierno no pueda sacar adelante unos presupuestos?

Mimi

La fragmentación parlamentaria. El Gobierno no tiene mayoría sólida. Junts, su socio clave, no garantiza apoyo. Incluso rechazó la senda de déficit, que es un paso previo necesario.

Luke

Aunque hay que notar que el Gobierno argumenta que puede continuar sin esa senda, basándose en un informe de la Abogacía del Estado. Eso es una interpretación legal discutible. No hay precedente claro de cómo continuar si la senda es rechazada dos veces.

Mark

¿Qué gana el Gobierno demorando los presupuestos?

Mimi

Tiempo. Si los presupuestos llegan a votación de enmiendas a la totalidad, podrían ser rechazados. Eso presionaría para adelantar elecciones. Mientras tanto, el Gobierno puede negociar con sus socios sobre otros temas, como el decreto de vivienda.

Luke

Pero eso es especulación sobre intenciones. Lo que sabemos es que el Gobierno prioriza el decreto de vivienda y que la negociación con Junts es inestable. El retraso presupuestario es un síntoma de esa inestabilidad, no necesariamente una estrategia deliberada.

Mark

¿Qué pasó con los presupuestos de 2023 que siguen en vigor?

Mimi

Fueron aprobados en diciembre de 2023 con una mayoría amplia que ya no existe. Desde entonces, el Gobierno no ha logrado armar una coalición similar para nuevas cuentas. Esa mayoría incluía a Podemos y Junts, entre otros, que ahora no garantizan apoyo.

Luke

Y es importante recordar que incluso en 2022, cuando se aprobaron esos presupuestos, el Gobierno incumplió el plazo constitucional por unos pocos días. Así que este no es un problema nuevo, sino una tendencia que se agudiza.

  • El Gobierno incumple el plazo constitucional del 30 de septiembre para presentar los Presupuestos de 2027
  • Las cuentas de 2023 llevan prorrogadas tres años consecutivos sin nuevos presupuestos aprobados
  • El Congreso rechazó en dos votaciones la senda de déficit, con votos del PP, Vox y Junts
  • El Tribunal Constitucional estudia por primera vez el incumplimiento del deber anual de presentar presupuestos
  • El techo de gasto fue fijado en 226.032 millones de euros

El Ejecutivo reconoce que no tendrá listos los Presupuestos 2027 a un día del vencimiento legal, prorrogando las cuentas de 2023 por tercer año consecutivo. El Gobierno argumenta que prioriza un decreto de vivienda y negocia con socios de investidura inestables, especialmente Junts, que no garantizan apoyo parlamentario.

El Gobierno español no presentará los Presupuestos de 2027 antes del plazo legal del 30 de septiembre, incumpliendo por primera vez un mandato constitucional que el Tribunal Constitucional ahora estudia.

Con apenas veinticuatro horas para que venza el plazo constitucional, el Gobierno español reconoce que no tendrá listos los Presupuestos de 2027. Es la primera vez que el Ejecutivo incumple de manera abierta el mandato del artículo 134 de la Constitución, que exige presentar un proyecto de ley presupuestaria al menos tres meses antes de que expire el anterior. El Tribunal Constitucional ha aceptado estudiar este incumplimiento, marcando un precedente sin antecedentes en la historia democrática reciente del país.

Las cuentas públicas que hoy rigen España fueron aprobadas hace tres años, en diciembre de 2023. Desde entonces se han prorrogado año tras año, mientras el Gobierno ha prometido en repetidas ocasiones que presentaría nuevas cuentas. El ministro de Hacienda, Arcadi España, llegó a sugerir en julio que octubre sería un horizonte "razonable" para la presentación. Más recientemente, el Ejecutivo ha defendido que registrará los presupuestos "antes de que acabe el año", aunque la Ley Fundamental establece que el plazo vence el miércoles 30 de septiembre. Fuentes del Gobierno reconocen sin ambages que no cumplirán esa fecha.

El retraso ocurre en un momento de tensión política aguda. La crisis de la vivienda ha generado malestar social tras el desahucio de una mujer de 87 años la semana anterior, y la emergencia en Ceuta reclama atención inmediata. Pero la razón más profunda del incumplimiento radica en la fragilidad de las mayorías parlamentarias. El Gobierno carece de garantías de apoyo de sus socios de investidura. Junts, en particular, no ha comprometido su respaldo, y tampoco Podemos ofrece seguridades. En La Moncloa justifican el retraso argumentando que la prioridad es elaborar un decreto de vivienda que satisfaga a todos los socios y pueda ser convalidado en el Congreso.

La historia presupuestaria reciente ilustra esta fragilidad. Los últimos presupuestos aprobados en tiempo y forma fueron los de 2023, que recibieron respaldo de una coalición amplia: PSOE, Unidas Podemos, ERC, PNV, Bildu, PDeCAT, Más País, Coalición Canaria, Compromís y PRC. Esa mayoría ya no existe. El Consejo de Ministros aprobó ese proyecto el 4 de octubre de 2022, apenas dentro del plazo constitucional. Desde entonces, el Gobierno no ha vuelto a presentar unas cuentas públicas a las Cortes. Incluso en legislaturas anteriores, cuando sí presentó presupuestos, el Ejecutivo incumplió los plazos por unos pocos días.

La tramitación presupuestaria sigue un calendario preciso. Comienza con la orden ministerial de elaboración, seguida de la fijación del techo de gasto y la senda de déficit. Solo entonces Hacienda puede presentar el borrador al Consejo de Ministros y enviarlo a las Cortes. Hasta ahora, el Gobierno ha cumplido solo con los dos primeros pasos. En junio publicó la orden ministerial. En julio aprobó el techo de gasto, fijado en 226.032 millones de euros, y también la senda fiscal que marca los límites de déficit para los distintos subsectores de la Administración pública. Pero aquí se produjo un revés sin precedentes: el Congreso rechazó la senda fiscal en dos votaciones consecutivas, con los votos en contra del PP, Vox y Junts.

Este rechazo abrió un escenario inédito. La Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria es clara: el Gobierno necesita una senda fiscal en vigor para continuar el trámite. Sin embargo, no especifica qué ocurre si esta es rechazada dos veces. En ocasiones anteriores, tras el rechazo, Hacienda desistió de continuar. Esta vez, el Gobierno asegura que seguirá adelante. Según la tesis que defiende, respaldada por un informe de la Abogacía del Estado, el rechazo parlamentario de los objetivos fiscales no anula la referencia de déficit comunicada a Bruselas en el Plan Fiscal y Estructural de medio plazo. El Ejecutivo sostiene que la obligación constitucional de presentar presupuestos cada año pesa más que el bloqueo parlamentario.

La dilación del proceso beneficia al Gobierno de otra manera. Si los presupuestos llegan al debate de enmiendas a la totalidad, existe un riesgo real de que sean rechazados. Ministros y dirigentes del PSOE y Sumar consideran probable este escenario. Si ocurre, aumentaría la presión para que el presidente convoque adelanto electoral en los primeros meses de 2027. Mientras tanto, La Moncloa gana tiempo cuanto más se dilate el proceso, mientras los partidos se preparan ya para unas legislativas en febrero o marzo. Una fuente gubernamental reconoce que las fechas de las sentencias del Tribunal Constitucional y del Supremo que podrían amnistiar al 100% a Carles Puigdemont "son las que son y marcan los plazos y el contexto" de la aprobación de los presupuestos. Pero valora como "positivo" que Junts ya se haya sentado a negociar el decreto de vivienda.

La obligación constitucional de presentar cada año unos Presupuestos pesa más que el bloqueo parlamentario
— Posición del Gobierno según Hacienda
Las fechas de las sentencias del Tribunal Constitucional y del Supremo son las que son y marcan los plazos y el contexto de la aprobación de los Presupuestos
— Fuente gubernamental conocedora de las negociaciones
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